El relato de Valentín Yankelevich conmovió por completo; los detalles de las situaciones de violencia que vivían con su hermano Franco, a manos de su papá Franco Giordano, generó todo tipo de repercusiones y ubicaron a su hermana Azul, en la mira.
La joven es la única que se quedó viviendo con su papá, e incluso hoy está radicada en Estados Unidos juntos a él. A partir de diferentes declaraciones que hizo Gustavo Yankelevich en estas últimas horas, se conocieron detalles estremecedores.
Entre sus revelaciones, contó por qué la joven se quedó viviendo con su papá, y explicó que ella no sufría los niveles de violencia que sí sus hermanos: “A nosotros la perito psicóloga nos hizo un test para evaluar la realidad de lo que pasaba, porque en ese momento Darío decía que era inocente, que nunca le había pegado a nadie. Este test lo hicieron mis tres nietos, él y yo”.
“La perito nos dijo que los tres chicos se tenían que venir a vivir conmigo, o sea Azul estaba incluida en esto. Decían que él no podía encargarse de criar a ningún niño bajo ningún terminó”, sostuvo Gustavo.
EL CALVARIO QUE VIVIERON DURANTE AÑOS LOS HERMANOS YANKELEVICH
En su relato, cargado de emoción y por momentos quebrado, sostuvo que la joven llegó hasta naturalizar algunas situaciones: “Yo hablé con el juez y le dije que él a Azul no le pegaba, que si Azul se venía con los chicos se iba a sentir mal porque ella nunca vió nada. Es más, la pareja de Darío, cuando él empezaba a gritar y ya sabía que se veían los golpes, la agarraba a ella y se la llevaba a caminar afuera”.
“Un día Azul, después de que sus hermanos le contaran todo, les dijo que ella nunca había visto nada, solo que su papá los arrastraba por la escalera. Preguntó ‘¿eso es pegar?’. Ella tenía todo muy normalizado”, agregó sobre su nieta Azul.
Al cierre de su entrevista con Mediodía Noticias, expuso la charla que se dio entre los hermanos y el momento en donde ellos le anticiparon lo que iba a pasar: “Cuando los chicos hablaron, después de que a mí me dieran la tenencia definitiva, Azul estaba en el colegio y no queríamos que tuviera vergüenza de lo que pasaba. Ella sabía que sus hermanos algún día iban a hablar porque tenían que sacarse esta mochila de encima”.

