Sol Abraham se consagró ganadora de Gran Hermano Generación Dorada y se quedó con el título en la gran final del reality de Telefe. La tucumana se impuso en la definición frente a Yisela “Yipio” Pintos y coronó un recorrido marcado por las polémicas, las estrategias y una fuerte conexión con sus seguidores. Después de más de 200 días de competencia, el público finalmente eligió a la nueva campeona de la edición especial que celebró los 25 años del formato.
La final tuvo como protagonistas a dos mujeres con estilos de juego muy diferentes. Sol llegó a la última instancia después de atravesar una de las etapas más particulares de su recorrido: fue expulsada de la casa, permaneció un tiempo fuera del reality y luego regresó mediante un Golden Ticket. Desde entonces, consiguió avanzar gala tras gala hasta convertirse en una de las dos finalistas.
Su llegada a la definición también tuvo un fuerte componente de revancha. Solange ya había participado de Gran Hermano en 2011, cuando quedó en el quinto lugar después de 126 días de aislamiento. Quince años después, volvió a la casa más famosa del país con el objetivo de cambiar aquella historia y consiguió llegar nuevamente a la instancia decisiva.
Durante su segunda participación, la jugadora construyó un personaje fuerte y controversial. Sus enfrentamientos con distintos integrantes de la casa, sus discusiones y su particular manera de interpretar el juego la convirtieron en una de las figuras centrales de la temporada. Mientras sus seguidores destacaron su estrategia y personalidad, sus detractores cuestionaron algunas de sus actitudes dentro del reality.
LA EMOTIVA CARTA QUE SOL ABRAHAM LEYÓ PREVIO A LA FINAL
Previo a la final, Solange comenzó su discurso con una frase contundente sobre el lugar que ocupó dentro de la competencia. “Esta carta simboliza el relato de la historia bien contada. En esta casa se quiso instalar que soy la villana. Pero la verdad es otra. Solo soy una jugadora”, manifestó, en una clara respuesta a quienes cuestionaron algunas de sus actitudes durante la convivencia.
Sol sostuvo que las decisiones que tomó dentro del programa estuvieron relacionadas exclusivamente con la dinámica del juego. Para ella, haber provocado enfrentamientos, exponerse y tomar riesgos formó parte de su estrategia para avanzar en la competencia y no tuvo como objetivo lastimar personalmente a sus compañeros.
En ese sentido, la finalista diferenció las estrategias propias de Gran Hermano de los conflictos personales. “Nunca le hice nada a nadie desde lo personal. Lo que hice es simplemente jugar”, afirmó, antes de defender la manera en que decidió atravesar cada una de las etapas del reality. “Jugué con valentía, exponiéndome, arriesgándome y tratando de provocar al adversario”, sostuvo.


