El desgarrador llanto de Solange Abraham al reencontrarse con su hija Delfi en Gran Hermano: “Yo ya gané”

El desgarrador llanto de Solange Abraham al reencontrarse con su hija Delfi en Gran Hermano: “Yo ya gané”

A un día de la final, la participante volvió a ver a su pequeña hija a quien no veía desde su ingreso al reality show y se quebró en llanto.
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Gran Hermano: Generación Dorada palpita su gran final y el show se despide como ya todos lo conocemos: con una montaña rusa de emociones. Este martes 15 de septiembre, tanto Solange Abraham como Yipio vivieron un momento único y súper especial ya que volvieron a ver a sus seres queridos. Como parte del último empujón para darle fuerzas, las familias de ambas participantes pudieron darle unas palabras de compañía.

La primera en ser parte de este reencuentro fue Sol quien pudo ver a Delfina, a quien no veía desde el ingreso a la casa. El mes pasado, la niña había cumplido años y su madre no había podido acompañarla lo que había desatado una gran angustia en ella. "Para mí es muy difícil estar día a día acá. Hay muchos que son padres que han pasado por acá, pero quizás yo soy débil en eso y me cuesta mucho", había dicho la joven.

Ambas se unieron en un fuerte abrazo del que fue parte también el sobrino de Sol. A la reunión se sumaron su madre y dos ex compañeros del programa, que no quisieron perderse este gran momento. "No sé que va a pasar si voy a ganar o no, pero yo quiero demostrarle a los dos que hay que esforzarse y hay que luchar por cumplir los sueños. Quiero que cuando vean este programa, sepan que yo ya gané", dijo entre lágrimas.

Antes de despedirse, Abraham les dejó unas palabras a sus seres queridos cargadas de mucha calidez. "Ya gané, ahora depende de la gente y está bien lo que decidan. Yo quiero ser un ejemplo que con esfuerzo y que por más que el mundo se ponga difícil, nunca hay que darse por vencido. Ese es el mensaje, más que la frutilla de la torta es ganarlo. Hay que esforzarse y es lo que yo intenté hacer acá", finalizó.

EL RECORRIDO DE SOLANGE ABRAHAM PARA SER FINALISTA DE GRAN HERMANO

Más allá de las estrategias y las discusiones, Sol mostró una faceta muy ligada a sus emociones. Su maternidad estuvo presente durante buena parte del aislamiento y se convirtió en uno de los ejes de su historia. La ausencia de su hija fue uno de los desafíos más importantes que debió afrontar mientras permanecía encerrada.

En distintos momentos, la participante reconoció que no siempre le resultaba sencillo sostener la exposición y la distancia de sus seres queridos. Aun así, decidió continuar dentro del juego y afrontar cada una de las instancias que se presentaron, incluso cuando la situación emocional se volvió especialmente difícil.

En la recta final, Sol recibió uno de los momentos que más esperaba: pudo reencontrarse con su hija y el resto de su familia. El abrazo con Delfina se convirtió en una de las escenas más emotivas de su paso por el programa y le permitió cerrar el aislamiento rodeada de las personas que más extrañaba.

Ahora, Abraham ya tiene asegurado un lugar en la gran definición de Gran Hermano: Generación Dorada. Después de meses de convivencia, conflictos, lágrimas y aprendizajes, la participante llegó al tramo decisivo con un mensaje claro: más allá de ganar o perder, considera que haber atravesado toda esta experiencia ya representa una victoria.

   
 

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