Con apenas 22 años Marta Fort atravesó de todo, incluso muchas más cosas de las que podría haber enfrentado otra chica de su edad. Al menos desde lo particular de sus días cotidianos. No podía ser menos para la hija del inolvidable Ricardo El Comandante Fort: desde niña su vida estuvo expuesta al público, al igual que su hermano Felipe. Además, la crio una niñera y un papá que, como cualquier otro padre, hizo lo que pudo, millones de dólares al margen.
Hoy, Martita busca hacerse su propio camino, hacerse un nombre —porque el apellido, al fin, ya lo tiene—. Así es como estuvo en Blender at Night, el ciclo de José María Listorti en streaming. Y a pura picardía, dejó un tendal de confesiones hot. Pero también de afirmaciones curiosa.
Por caso, al contar de aquella vez que estuvo en Alemina por un viaje laboral, recordó cuando conoció a un muchacho por una app de citas y se presentó. Contexto: Marta es famosa en Argentina, pero en Europa es una completa desconocida, con todas las ventajas y las desventajas que tiene el anonimato.
Es por eso que al presentarse, ¿cómo explicar quién es? No resulta tan simple. Pero Marta le encontró la vuelta, como le explicó a Listorti: "¿Sabés qué dije, que me encanta, que siempre digo la misma pelotudez? 'I'm like an argentinian Willy Wonka'", es decir: "Soy como una Willy Wonka argentina".
La original definición de la hija de Ricardo —quien ha contado que se mudó de casa porque sentía la presencia de su padre— hizo estallar de risa al estudio y dejó una broma de Jose María: "¡Tomá Rada! La tenés adentro".
LA APUESTA SEXUAL QUE GANÓ MARTA FORT
La definición venía a cuento porque con ese chico de 27 años que conoció en Alemania, Marta Fort ganó una apuesta sexual. Así, como leíste. La heredera explicó que compartió ese viaje laboral a Europa con "un grupo muy morboso", en el que cierto día se pactó un desafío: "'Hoy pierde el que no coge' (se planteó). Y yo no perdí".
Marta lo contacó por una app, lo esperó en su hotel y, luego de esa presentación a lo Willy Wonka criolla, se quedó con el desafío. Y con una anécdota más para contar.


