El arroz que quedó del día anterior puede convertirse en mucho más que una guarnición recalentada. Con pocos ingredientes y una preparación simple, es posible transformarlo en un pastel salado, rendidor y fácil de adaptar a lo que haya en casa. Es una buena opción para resolver un almuerzo rápido sin desperdiciar comida.
Para una fuente mediana, se necesitan aproximadamente 3 tazas de arroz cocido, 3 huevos, ½ taza de queso rallado o queso en cubitos, 1 cebolla salteada, sal, pimienta y un poco de aceite. A partir de esa base, se pueden sumar verduras cocidas, zanahoria rallada, choclo, arvejas, espinaca, pollo desmenuzado, jamón, atún o restos de carne ya cocida.
El primer paso es revisar que el arroz esté en buen estado. Si fue guardado correctamente en la heladera, en un recipiente tapado y por poco tiempo, se puede usar sin problema. Si tiene olor extraño, textura pegajosa fuera de lo habitual o dudas sobre su conservación, conviene descartarlo.
Para preparar el pastel, se mezcla el arroz con los huevos batidos, el queso, la cebolla salteada y los ingredientes elegidos. La mezcla debe quedar húmeda, pero no líquida. Luego se coloca en una fuente aceitada, se aplasta apenas con una cuchara y se lleva a horno medio, a unos 180 grados, durante 25 a 35 minutos, hasta que la superficie esté firme y ligeramente dorada.
También se puede hacer en sartén, como una tortilla gruesa, cocinándolo a fuego bajo de ambos lados. El resultado es un plato simple, económico y muy útil para acompañar con ensalada.
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Cómo hacer pastel de arroz fácil
- Usá 3 tazas de arroz cocido.
- Sumá 3 huevos batidos.
- Agregá ½ taza de queso rallado o en cubitos.
- Incorporá cebolla salteada y verduras o sobras cocidas.
- Condimentá con sal, pimienta, orégano o nuez moscada.
- Colocá la mezcla en una fuente aceitada.
- Horneá a 180 grados durante 25 a 35 minutos.
- Dejá reposar unos minutos antes de cortar.
El pastel de arroz funciona porque acepta casi cualquier combinación y permite aprovechar sobras sin que parezcan sobras. Con una base simple y un horno encendido, ese arroz que quedó en la heladera puede transformarse en un almuerzo completo, casero y salvador.

