Tras horas de incertidumbre, de la viralización de infinidad de teorías, se produjo el arribo del plantel de la Selección Argentina al país, tras la disputa de la final de la Copa del Mundo. Así se pudo contemplar el ánimo de este grupo maravilloso de jugadores.
La expectativa recorría el aire de toda la sociedad, que aguardaba con ansías el retorno del elenco comandado por Lionel Scaloni. Se barajaron una montaña de posibilidades, de versiones encontradas respecto a un posible homenaje, un contacto con el público.
En ese sentido, se montó un operativo policial gigantesco, que incluyó a unos ocho mil efectivos de distintas fuerzas para resguardar el traslado de todos los jugadores, y el resto del staff, al predio de la AFA en Ezeiza.
Esa presencia desalentó a los hinchas a acercarse, porque los accesos están absolutamente vallados. En definitiva, el vuelo del avión de Aerolíneas Argentinas tocó la pista unos minutos después de las seis y media de la tarde.
LA SELECCIÓN ARGENTINA ATERRIZÓ EN EZEIZA
Los canales exhibieron cada movimiento, lo que permitió contemplar el traslado de la aeronave a un hangar enorme, donde se planificó una recepción llamativa, que se configuró con alfombra roja y una banda militar que entonó la canción de cancha "Muchachos".
Así se pudo ver cómo descendieron los players, con gestos adustos, evidentemente cansados y todavía bajo los influjos de la tristeza por la derrota. El primero en encarar las escaleras fue Nicolás Otamendi, en su rol de sub-capitán, acompañado por Lionel Scaloni y Chiqui Tapia.
Paulatinamente descendieron el resto de los jugadores, con varias ausencias como la de Lionel Messi (viajó directo a Rosario), Rodrigo de Paul y Enzo Fernández. Una de las imágenes más tiernas se vivió con el Dibu Martínez, que salió el avión con su hija en brazos.

