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Silvana García: “Empecé el gimnasio y a cuidarme cuando me dijeron que iba a reemplazar a Sol Pérez”

La infartante morocha no sólo es un cuerpo escultural y un rostro bonito. A pesar de su bajo perfil, tiene una extensa carrera actoral y hoy es la sucesora de “la chica del clima”.

Cuando la temporada de verano parecía llegar a su fin, la actriz recibió un llamado que cambiaría su vida profesional: la propuesta de ocupar el lugar que Sol Pérez dejaba vacante en la obra Veinte millones. Sin dudarlo, Silvana García (38) agarró las valijas y se instaló en Mar del Plata para sumarse al elenco.

Feliz con este nuevo desafío y disfrutando del lugar que le dieron, cuenta: “Arranqué hace muchos años, debuté bailando con Moria Casán en Cabaret Bijou. Pasaron varios años, me instalé en Buenos Aires, empecé a estudiar teatro y el primer casting que hice fue con Gerardo Sofovich. Quedé en la última edición que hizo de La peluquería de Don Mateo. Así seguí siempre haciendo algo en teatro. Hasta que llegó esta oportunidad tan importante en mi carrera”.

–…Y llegó el reemplazo de Sol Pérez.
–Siempre estoy atenta y mandé un mensaje en el momento justo para avisar que estaba disponible. Casi como una gracia. Estaba en Mar del Plata, perdí el colectivo para volver a Buenos Aires y cuando conseguí otro pasaje, llegué, me acosté a dormir y al levantarme me encontré con esta oportunidad. Así que me volví a la costa. Fue la pelea, Sol se bajó y a los dos días me estaban llamando. Me reuní con ellos y me dijeron que daba con el perfil para reemplazar a cualquiera de las dos en caso de que se necesitara. Me leí los dos personajes.

–¿Qué se siente ocupar el lugar de “la chica del momento”?
–Sentí una presión importante, mía propia, por subirme a ese escenario, con semejantes actores y encima en su lugar… ¡fue una movilización interna importante para mí! Estoy feliz, chocha de la vida.

–¿Cómo te llevás con Mónica Farro?
–Tengo buena relación con ella. Al principio tuve más con Sol, pero me llevo bien con las dos. Nunca tuve inconvenientes con mis compañeros de elenco.

–¿Y qué se siente compartir escenario con Carmen Barbieri?
–Para mí es otro sueño hecho realidad. Me encanta poder cumplirlo. Es una experiencia hermosa. Todos mis compañeros se han comportado bien conmigo y sólo tengo palabras de agradecimiento para con todos.

–¿Cuál es tu presente sentimental?
–Soy soltera. Me cuesta que me guste alguien, me tiene que atraer mucho para que me llame la atención. Una vez que me sucede sí, voy por todo. Pero no me pasa fácilmente.

–Pero ¿qué tiene que tener para que te atraiga?
–Me suelen atraer las personas que me hacen reír, que son inteligentes. Esa dualidad de ser niños traviesos, pero serios también.

–¿Saliste con algún famoso o persona del medio?
–Sí, del ambiente artístico, pero no quiero hablar mucho de eso.

–¿Te tocó pasar algún momento incómodo por acoso?
–Sí, me ha pasado en algún casting en horarios raros. Me citaron y me pidieron que fuera en malla y me sacara el corpiño, con la excusa de que querían ver si necesitaba cirugía. Como no me lo saqué me dijeron que no. Con los años me di cuenta que no era necesario.

–¿Te tocó pasar por algún episodio de violencia?
–Sí, recibí violencia psicológica, no física. En una de esas situaciones me encontraba fuera del país, muy lejos, era la primera vez que viajaba y hubo maltrato psicológico importante de una persona conocida con la cual me llevé una decepción. No sabía que él era así, lo admiraba mucho como artista. Quizás no presté atención a su vida personal y tendría que haberlo hecho. Pegué media vuelta, fue el viaje más corto de mi vida. Me dolió, pero lo tomo como de quien vino.

–Además de prepararte actoralmente, ¡tenés un lomazo!
–Tengo la suerte de que no engordo tanto para lo que como, pero si engordo me tengo que cuidar. Empecé el gimnasio de forma regular y a cuidarme desde el momento en que me enteré que tenía que subir a cubrir a Sol Pérez. Eso me generó un poco de presión con la bomba que es. No es algo por lo que me enloquezco, me gusta y disfruto de comer y de una cena. No quiero privarme de cosas. Es lo que hay y lo que trato de mantener.

–¿Tuviste alguna etapa de desorden alimenticio?
–Sí, a los 14 años hice una dieta que no era para mí y pasé de hacer 6 comidas al día a 2. Prácticamente no comía y llegué a pesar 44 kilos; mido 1,70 desde esa edad. Cuando los médicos le decían a mi mamá yo no lo reconocía, no me daba cuenta de que no comía. Un día me vi al espejo y no me gustó lo que reflejaba, hice un clic, quise volver a comer y no podía. Comía y vomitaba. Fue todo un proceso; no necesité terapia, pude salir sola.

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