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¡Gigante! Stefi Roitman y Ricky Montaner mostraron a su perro Mao: ¡es tan alto como ella!

En poco tiempo serán marido y mujer, se irán a vivir solos y se llevarán al pichicho, que era chiquito pero está gigante.

Es algo a lo que los enamorados suelen jugar. Una especie de competencia imaginaria para ver cuál de los dos quiere más al otro. Uno dice “yo te quiero hasta el cielo” y el otro redobla la apuesta com un “Y yo hasta las estrellas” que busca llevar sus sentimientos siempre a destinos de más altura. Futuros marido y mujer, Ricky Montaner y Stefi Roitman pueden desbloquear un nivel en esa especie de diversión de dos que se desean mucho: su perro está enorme y podrían decir “hasta el hocico de Mao” o “hasta sus orejas”.

Desde que se puso de novia con el hijo de Ricardo Montaner, a la modelo argentina le le cambió la vida por completo. Se radicó en Miami con la familia de él y en unos pocos meses contraerá enlace con el muchacho, que sin el éxito, el suceso ni mucho menos la trayectoria de su papá trabaja de lo mismo que él: es cantante.

En ese marco de abundancia, paisajes de playas con palmeras, ropas coloridas y sonrisas por doquier fueron transitando un romance que se fortificó de manera notable cuando la pandemia los obligó a estar juntos las 24 horas. Stefi fue muy bien recibida por el resto del clan y se acopló de manera inmediata a los particulares usos y costumbres de los Montaner.

¡COMO CRECIO! ASI ERA MAO HACE 7 MESES, CUANDO LO FUERON A BUSCAR. Y ASI ESTA AHORA. NO PARA DE CERCER.

Hace unas semanas, el joven Ricky dijo que estaba esperando la respuesta más importante de su vida. Algunos pensaron en un contrato millonario con una de las superpoderosas discográficas yanquis. Pero no: el muchacho le había propuesto casamiento a la modelo, y aguardaba con ansías la contestación.

Pocos días después se develó el misterio. Cuando Ricky contó que se sentía “el hombre más feliz del mundo” ni hizo falta que aclarara que Stefi le había dicho que sí, que quería compartir el resto de sus días junto con él. Incluso con alguna frase medio llamativa de Montaner padre (cuando dijo, específicamente, que tener “una nuera judía es un regalo de Dios”), todos sus seguidores recibieron con alegríaa la noticia y la convirtieron rápidamente en tendencia.

Stefi está tan incporada al grupo que aprendió a querer a Mao como si fuera una extensión de su relación con Ricky. En las redes no sólo fueron subiendo fotos de la mascota, sino que hasta la crearon una cuenta de Instagram. Eso sí: la usan con mucho menos frecuencia que a las suyas, donde suelen publicar a diario.

No tengo dudas: es el mejor perro del mundo” escribió Stefi completamente embobada con el can. “Fíjense lo que creció, lo grande que está y el tamaño que tiene”. Y sí, gente: a veces, como en ésta, el tamaño importa.

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