Son días decisivos para el futuro de Mauro Icardi, que tiene contrato hasta el 30 de junio en Galatasaray y desde el club turco se sabe que no habrá renovación. Y en un panorama incierto, apareció una luz en el camino, una punta… Algo muy lejos de las expectativas de Icardi, y ni que hablar de las de la China Suárez.
La noticia ya circula en los medios turcos: una de las propuestas más firmes que hoy evalúa Icardi es un pase a un pequeño club turco, muy menor, que acaba de ascender. El Amedspor, que el 2 de mayo ascendió por primera vez a la Süper Lig turca y va por todo, interesadísimo en fichar a Mauro.
Mientras la posibilidad de jugar en Juventus o River se diluye, Icardi tiene que analizar seriamente tomar esta oferta y quedarse en Turquía. Lo que significaría un duro golpe en su estilo de vida con la China, muy lejos de los lujos, las mansiones y las carteras Louis Vuitton confeccionadas a pedido.
Incluso en Turquía se preguntan si el ex de Wanda y su novia se instalarían en la ciudad de Diyarbakır, a 1500 kilómetros de Estambul, para emprender esta nueva vida juntos. Según señalan en el sitio Haberler, el plan del Amedspor es debutar en primera con un nombre fuerte.
CÓMO ES LA CIUDAD A LA QUE MAURO ICARDI SE MUDARÍA CON LA CHINA SUÁREZ DE FICHAR EN AMEDSPOR
Mudarse a Diyarbakır no sería desembarcar en Estambul de lujo ni en la postal sofisticada de Dubái. La ciudad, de mayoría kurda y con una vida tradicional, tiene un ritmo lento, fuerte peso familiar y una cotidianeidad marcada por cafés, bazares, casas de té y una intensa vida comunitaria. Predominan los encuentros sociales más reservados y una cultura bastante más conservadora que la que suele rodear a la China Suárez y Mauro Icardi.
Aunque existe lujo —hoteles premium, barrios más exclusivos y restaurantes de alto nivel— no es una ciudad asociada al exhibicionismo de celebridades ni al jet set internacional. Pero el verdadero choque cultural estaría en otro lado: menos exposición, menos vida social aspiracional y una convivencia muy atravesada por la identidad local, la tradición y la mirada pública. Para alguien como la China, acostumbrada a una vida mediática y cosmopolita, adaptarse ahí sería casi como mudarse a otro planeta.
