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Un nuevo dolor de cabeza para Mecha, la hija de Susana: Eduardo Celasco se fue a vivir con su novia jovencita

El exyerno de Susana Giménez convive con su pareja, la cantante Flor Fiorini, la hija de ella, cuatro perros y dos gatos.

Aunque llevan juntos dos años, hace uno que Eduardo Celasco (54), el exyerno de Susana Giménez, y su pareja, Florencia Fiorini (30), conviven. Pero no ocupan solos el departamento de él, situado en el coqueto barrio de Palermo, sino que lo comparten con Paloma (9), la hija que ella tiene de su anterior matrimonio, y seis mascotas: cuatro perros, Churra, China, Alicia y Rosie y dos gatos siameses, Inca y Kiwi, que heredó de su mamá, la recordada secretaria de Roberto Galán, Jorgelina Aranda. ¡Todo un dolor de cabeza para Mecha, la hija de Su!

Poco se sabe de esta pareja, que se conoció a comienzos de 2018 en un boliche de La Plata y que protagonizó un flechazo inmediato. Ella, si bien es Martillera Pública actualmente no ejerce y dedica su tiempo a su otro amor: la música.

El ex de Florencia denunció a su mujer y a Celasco por sustracción de menores.

A pesar de que en el departamento que ocupan armaron un pequeño estudio de música, el próximo plan que tienen entre manos es buscar y encontrar una casa más grande y con más comodidades para que Flor arme allí su propio lugar.

CELASCO, FLOR Y LA PEQUEÑA PALOMA.

La cuarentena social, preventiva y obligatoria, decretada por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, el 20 de marzo, los sorprendió al regresar de un viaje de placer por Nueva York, Miami y Orlando.

A DESCANSAR

Los días de aislamiento, Flor los  transcurre compartiendo con sus más de 17 mil seguidores de Instagram videos en los que aparece cantando y tocando la guitarra. Su voz, suave y dulce, inunda los videos que cosechan muchos comentarios halagadores.

FLOR EN MODO BOMBA.

Si bien a mediados del año pasado Celasco y Fiorini fueron denunciados por Gerónimo Odriozola, padre de Paloma, por sustracción de menores, lo que tomó dimensiones mediáticas.

Ahora pasan sus días de aislamiento en armonía, esperando el momento de poder regresar a la normalidad, para compartir momentos de relax en Carmelo, Uruguay, o días de diversión yendo a pescar, actividad que disfrutan muchísimo.

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