Catherine Fulop sorprendió al hablar con total sinceridad sobre los dolores que actualmente atraviesa y cómo modificó su manera de entrenar para cuidar su cuerpo. La conductora contó que las exigencias físicas de otros años dejaron secuelas que hoy la obligan a tomar mayores precauciones.
A través de sus redes sociales, la actriz compartió una reflexión sobre el ejercicio y explicó que continúa manteniéndose activa, aunque con una intensidad muy diferente a la de otras épocas. “Yo sigo entrenando, pero no hago con mucho peso porque tuve muchas lesiones porque no me han cuidado y porque uno es muy loco y cree que puede hacer de todo”, reconoció.
El paso del tiempo y los entrenamientos de alto impacto terminaron repercutiendo especialmente en algunas zonas. Catherine fue contundente al describir cómo se siente actualmente: “Yo antes hacía estocadas, corría y trotaba y ahora tengo las rodillas hechas bolsa, estoy mal de los hombros y por eso cargo poquito peso para mantener mi movilidad, fuerza y tonicidad”.
Ante este panorama, Fulop encontró una forma de seguir ejercitándose sin exigirle de más a su cuerpo. Para eso cuenta con el acompañamiento de un profesional que adapta cada rutina a sus necesidades y controla que la actividad no termine provocándole nuevas lesiones.
CATHY FULOP CONTÓ SUS DOLORES CRÓNICOS
“Tengo un personal trainer que me cuida muchísimo y yo le estoy agradecida”, destacó la conductora, quien dejó en claro que actualmente la prioridad ya no pasa por levantar grandes cantidades de peso ni buscar un rendimiento extremo.
La dinámica de sus entrenamientos también cambió. “Yo con esto estoy feliz, pero a veces hacemos un poco de peso para agarrar fuerza”, contó Catherine, antes de explicar que el trabajo se sostiene fundamentalmente con cargas moderadas y repeticiones.
De esta manera, la referente del fitness reconoció que tuvo que aprender a escuchar las señales de su propio cuerpo y abandonar algunas de las prácticas que realizaba años atrás. El objetivo ahora es conservar la fuerza, la movilidad y la tonicidad, pero sin pagar el costo físico de una exigencia excesiva.
Con su relato, Fulop también puso sobre la mesa una cuestión que suele quedar relegada cuando se habla de entrenamiento: no siempre más esfuerzo significa mejores resultados. Su experiencia la llevó a cambiar el enfoque y a entender que adaptar la actividad física a las necesidades del cuerpo también forma parte de mantenerse saludable.

