Hace algunas horas salió a la luz la entrevista mano a mano que Barby Franco, la pareja de Fernando Burlando, mantuvo con su amiga Pampita. En ese contexto, y en medio de un tema tan candente como la violencia de género que hoy atraviesa a nuestro país, la modelo narró episodios escalofriantes de su infancia.
Nacida y criada de chica en la Villa 21-24, Barby Franco hoy tiene un presente que mucho dista de aquel entonces, rodeada de lujos y alto nivel económico. Sin embargo, la ex Azafata de Guido Kazcka no olvida los episodios de violencia doméstica que padeció junto a su mamá.
“Vivimos en la villa hasta mis seis años, en calle de tierra y con pared de chapa. Yo era feliz, la pasaba bomba, pero no había ni baño de agua caliente, era agua helada con 2 grados. Dentro de todo yo fui feliz, no recuerdo cosas feas o raras. Era una comunidad que solamente quería trabajar, nunca vi cosas raras”, comenzó.
Asimismo, Barby profundizó: “Mi mamá es mi todo, mi sostén. Siempre tapó todo con amor, y cuando digo todo es todo. Las dos le teníamos pánico a mi papá, mucho. Hoy, de grande y con muchos años de terapia, entendí que lo que tenía mi papá es una enfermedad: la adicción al alcohol”.
LA VIDA DE BARBY FRANCO: UN PASADO PRECARIO Y UN PRESENTE FORTUITO
“Para mí era re normal que mi papá desayune, almuerce y meriende vino o cerveza. Hubo situaciones que yo veía como normales, que en vez de darme un abrazo me pegue. En un momento, cuando empiezo a cumplir 14 años, el colegio me empezó a cuidar mucho porque yo iba sin dormir y con moretones. Me dijeron que como institución me querían cuidar”, destacó la modelo.
A corazón abierto, Franco sumó: “Ahí tuvimos la decisión con mi mamá de denunciarlo. Ella era muy sumisa, muy tímida y no agarraba la iniciativa. Yo la ayudé con eso. Mi mamá trabajaba mucho y no le daba la plata a mi papá porque él no ayudaba. Yo, a los 9 años, tenía que salir a laburar para poder comer”.
“Hicimos siete denuncias y nadie nos escuchaba. Nos decían que era un problema de familia que se iba a resolver. Hicimos quince denuncias y no podíamos más. Hasta que en un momento alguien nos dio bola y nos mandaron un móvil. En ese momento tenía un conocido con Fernando, que yo no sabía que ese amigo lo había llamado”, detalló.
Finalmente, Barby remató: “El tipo nos mandó un móvil y a mi casa cayó Prefectura, Gendarmería, la Policía. Se lo llevaron preso y nunca sentí tanta paz y felicidad como en el momento en el que se lo estaban llevando. Estaba muy feliz por eso. Él estaba borracho. Pasó todo de noche y nunca más lo vi. En un momento quise volver a relacionarme por culpa porque me estaba yendo bien, pero no lo hice”.




