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El origen de la crisis y separación de Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés

El foco se posa en descubrir los motivos que desataron la tamaña decisión de finalizar la relación y el meollo se encuentra en el polémico viaje a la Patagonia.

Cada una de sus acciones despierta atención, cada movimiento representa un tema de estado público. Todo lo que hace Marcelo Tinelli sacude y se magnifica. Entonces, la determinación de romper su vínculo amoroso con Guillermina Valdés implica casi una explosión, una onda expansiva que atrapa todo

Desde la mañana del domingo que todo el mundo habla de eso, hasta en programas que no se dedican al mundo del espectáculo le dedican horas y horas. Más allá de la explicación detallada que brindó el conductor de ShowMatch, con su comunicado en Instagram, el quid de la cuestión ahora se enfoca en los argumentos, los detonantes. 

No existe, prácticamente, ningún argentino que no quiera saber qué pasó, qué fue lo que desató la ruptura. En Paparazzi ya se informó que cada eslabón de descontento, y conflicto, se fundió para construir un final. Aunque hay momentos decisivos. 

La escena principal se arma en Esquel, en la lejanía y belleza absoluta de la Patagonia. ¿Cómo pudo ser un detonante esa estadía? Bueno, hay varios factores. En primera instancia, Marcelo propuso la mudanza con todos los integrantes de la familia ensamblada por un periodo de diez o quince días. Ahí hubo algo, porque Guillermina no estaba tan de acuerdo y encima esa cuarentena se extendió del 19 de marzo al 23 de abril. 

En el interior de la mansión de Esquel compartieron ambientes, Marcelo, Guillermina, Lolo, dos hijos de Valdés, Candelaria y su novio. Mucha gente que no se eligió precisamente, sino que venía en el combo. 

Ese alargamiento de cuarentena acortó la relación entre ellos, hubo un desgaste

Rodrigo Lussich otorgó algunos detalles: “Ella se quedaba con sus hijos todo el tiempo en un lugar de esa inmensa casa“. Y Jorge Rial le sumó más sustancia a esa convivencia forzada: “La diferencia de edad (él le lleva 18 años) también es un factor importante. Tinelli tenía pensado ir sólo 10 días, pero fueron casi 40 y ese alargamiento de cuarentena acortó la relación entre ellos, hubo un desgaste”.

En ese contexto, esa bomba a punto de estallar, surgió una situación muy delicada. Todos los medios los criticaron, hasta el presidente Alberto Fernández expresó su descontento por el mensaje a la sociedad de romper las normas. Una olla de presión que Guillermina no disfrutaba, ni mucho menos.

Y lo más complicado se experimentó en torno de aquel tan mentado vuelo sanitario para llevarle medicamentos a Candelaria. La que salió a explicar fue Valdés y probablemente sin el consentimiento de Tinelli, que le gusta manejar los tiempos del clan. “Fue Guillermina la que realizó un posteo diciendo el contenido de esa valija. Que se trataba de medicamentos necesarios para Candelaria. Eso generó una molestia, una bronca interna, que dio comienzo a muchas discusiones y a la crisis” contó Lussich.

Vivir la convivencia minuto a minuto en Esquel fue definitivo

Entonces, Esquel se transformó de un paraíso natural a un infierno interno, un encierro que emanó las diferencias, el vínculo forzado de Guillermina con las hijas de Marcelo. La modelo se cansó de todo lo que rodea al empresario, todas sus actividades y cómo el país siempre opina y analiza lo que hace y dice el conductor. 

Vivir la convivencia minuto a minuto en Esquel fue definitivo. Las críticas por ese viaje fueron muy fuertes también, sumadas a las que le llegaron a Tinelli cuando se metió de lleno en el mundo San Lorenzo (es el presidente) y por incursionar en la política (forma parte de la Mesa del Hambre)“, redondeó Rial.

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