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¡Explotó todo! El video de la tremenda pelea entre La Bomba Tucumana y su hijo Tyago Griffo: “Qué carajo querés que haga”

El muchacho daba una nota para LAM, y la madre para otro programa. De repente se cruzaron y se dijeron de todo. Peligra su continuidad en el certamen.

¡Booooooooooom! La explosión anoche de La Bomba Tucumana todavía se escucha cerca de los estudios donde se lleva a cabo el Cantando 2020. Gladys no sólo se peleó con el equipo de vestuario del programa, indignada por el vestido que le habían confeccionado, y con los integrantes del jurado, furiosa por el puntaje que le habían puesto. Inesperadamente, también se entreveró con su hijo, Tyago Griffo, con quien comparte equipo. ¿Y ahora, seguirán juntos o se romperá la dupla?

La noche más polémica de la popular cantante empezó con sus quejas (repetidas ya) por lo que considera un injusto trato por parte de Lana Ferrando y aquellos que trabajan en la ropa que usan los participantes. Según ella, “la discriminan” y la dan atuendos “que son del Once“.

Primero, se quejó del trato que le dan las vestuaristas. Después se olvidó la letra de la canción. Más tarde se fastidió por el puntaje que le pusieron los jurados. Y al final se peleó con el hijo. Fue la noche más agitada de la Bomba Tucumana.

En medio de una crisis de nervios -que no alcanzó a calmar Laurita Fernández ofreciéndole un vaso de agua- La Bomba y su hijo encararon su presentación. Ella incurrió en algunos olvidos en la letra del tema “Mi tierra“, de Gloria Estefan, y el jurado la castigó. Incluso, con un 4. Si bien Tyago lo tomó bien, el fastidio de Gladys se multiplicó. Y por mil.

Tyago era entrevistado por Maite Peñoñori cuando a centímetros de su posición era reporteada por otro programa. El muchacho le estaba dando la razón a los reclamos de vestuario de su mamá. “Hay algo que hay que mejorar ahí, porque ya pasó varias veces que ella pide una cosa y le hacen otra, o que no está a tiempo la ropa. Tiene razón” dijo. Incluso, hasta jugó alguna broma con la notera: “Se viene un tema, explotó la Bomba, guarda que todo puede pasar” tiró como el pasar, y sonrió.

Pero en un momento su discurso perdió coordinación. Fue porque su mamá le empezó a discutir en ese mismo momento. “Bomba, tranquila, pará un poco” le pidió él, pero ella estaba desencajada. “Es una falta de respeto que a una cantante como a mi me enchufen un 4, y que a alguien que no sabe cantar le pongan un 7” disparó Gladys, ya defintivamente metida en su nota.

Mamá, pará, no hinches” trató de calmarla su hijo. Fue en vano. Ella estaba al borde del colpaso. “Sabés qué, yo tengo dignidad. Mucha dignidad. Y acá me planto y como tengo dignidad me voy a casa” le gritó. “Bueno, andate y dejá de joder” le retrucó Tyago.

Con el clima en su pico de tensión, el joven le preguntó para qué estaba dando una nota, y Gladys explotó: pero qué carajo querés que haga si me persiguen” exclamó. En ese mismo momento, Tyago dejó colgada a Maite, que fue testigo de toda la situación, y se fue a sentar en una de las escalinatas del estudio.

Sin entender bien lo que había pasado, el pibe se llevó su dedo índice a la sien y lo movió de un lado a otro como quien acciona el dial de una radio vieja. El gesto popular de “Qué locura”. Nunca fue tan acertado.

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