La situación que atraviesa Gran Hermano volvió a encender todas las alarmas luego de que se conociera el delicado conflicto personal de Zoe Bogach, que involucra a su ex pareja y un fuerte impacto emocional fuera de la casa. La producción decidió romper el aislamiento y la preocupación crece minuto a minuto.
Según trascendió, cuando Zoe salió del reality se encontró con una “catarata” de situaciones que desconocía por completo. Tal como relató Pía Shaw en A la Barbarossa, la joven intentó recomponer el vínculo, pero el intento no prosperó y dejó secuelas profundas.
“Cuando ella sale de la casa, se entera de toda esta catarata, intenta salvar un poco esta relación, no se puede”, explicó Shaw, quien además remarcó que, en el medio, Zoe percibió situaciones que ella misma considera como manipulación por parte de su ex.
La periodista fue aún más contundente al detallar el trasfondo familiar del conflicto: “Pero en el medio parece que hay una manipulación, esto ella considera, habilita, cree y dice la familia, que durante todo este tiempo, le hizo un trabajo muy feo, contra su persona, que la lleva casi a la internación a ella como persona”.
LA DELICADA SITUACIÓN PERSONAL QUE VIVE ZOE BOGACH
Este escenario se volvió todavía más sensible tras una frase que resonó con fuerza en el entorno íntimo de la participante. Shaw reveló que “no es un hecho menor que, a partir de lo que está diciendo Romina Uhrig, que es esa frase (‘Yo la manipulaba pero ella se dejaba manipular’), su mamá tiene miedo que ella tenga una recaída”.
La mención a Romina Uhrig generó un fuerte impacto, ya que reavivó temores vinculados a la salud emocional de Zoe y encendió la preocupación de su familia, que sigue cada paso con angustia.
Por su lado, la producción evalúa cómo avanzar sin exponer aún más a la participante, en un contexto donde el juego queda en segundo plano y la prioridad pasa a ser el bienestar psicológico de una de las jugadoras más jóvenes de la casa. En Gran Hermano, esta vez, el afuera pesa más que nunca.

