"No voy a llorar porque ya lo hice en el vestuario", avisó Lionel Scaloni al abrir la conferencia de prensa, la más dolorosa en su ciclo como director técnico de la Selección Argentina: debía hablar de la final del mundo perdida contra España por 1-0, en la prórroga. Minutos antes sus jugadores, sus soldados, habían caído de pie, luego de una verdadera batalla.
Scaloni destacó entonces el potencial de España, el mejor equipo de la Copa del Mundo, sin dudas. Pero también lo hecho por Lionel Messi y sus compañeros en el terreno de juego del Met Life, en condiciones desfavorables. Además, puso en duda la primera amarilla a Enzo Fernández: reconoció que le criticó al árbitro esa amonestación, que luego derivaría en una expulsión por una violenta patada del volante del Chelsea.
Hasta ahí, lo esperable para el DT, siempre medido y correcto en sus declaraciones. El problema fue cuando lo consultaron por la continuidad de Messi y también, por la suya. "La verdad es que no hablé con Leo", dijo, de movida.
"Con respecto a mí, voy a hablar con el presidente (de la AFA, Claudio Tapia). Ya más o menos tengo una idea de lo que quiero hacer: cumpliré el contrato y después veré. Siento la necesidad también de pensar, porque no sé si se va a poder hacer algo tan grande como esto. Y a lo mejor habría que hablarlo. Yo al presidente le estoy agradecido por haberme dado la oportunidad esta, de estar en este lugar...”, dijo Scaloni, que arrancó su ciclo como técnico de manera interina, en una de las peores etapas de la Albiceleste, y logró forjar —desde las ruinas del desastre heredado— a la mejor Selección Argentina de la historia: la Scaloneta.
Fue entonces cuando el hombre de Pujato se quebró. Y como pudo, como le salió, haciendo un esfuerzo supremo por contener las lágrimas, continuó. “Estoy agradecido de estar en el lugar que estoy: es el lugar soñado para todos. Hemos intentado hasta el último momento dar el máximo, como cuerpo técnico, los jugadores. Y creo que es justo que me pueda tomar este tiempo y pensarlo. Este lugar es maravillos... Es un lugar soñado (se quiebra de nuevo) que en mi vida pensé que... a ver si paro, porque no soy capaz. En mi vida pensé, pensamos todos los chicos del cuerpo técnico, estar en este lugar".
"Para seguir se necesitan un montón de cosas. Sobre todo, volver a resetearse, volver a formar un grupo como este... que difícilmente se vuela a formar. Y me duele... me duele en el alma. Lo siento", largó Scaloni, y se levantó de la conferencia de prensa, desolado.
En la sala, más de un periodista debió contener sus propias lágrimas.
Otros, directamente no pudieron.
Al otro lado de la pantalla, millones de argentinos lloraron con Scaloni.


