Todo comenzó con una chicana, a modo de falsa confusión, entre Marcelo Tinelli y Martín Garabal., cuando el humorista creyó que el conductor —o al menos así lo explicó— le hacía el gesto de enroscar algo. "Porque vos me hiciste así como... Pensé que me ibas a decir lo del desodorante de vuelta. Ya lo aclaré mil veces", le comentó Garabal, todo al aire de Nadie dice nada, en Luzu.
"Nunca compré esa yo, eh", agregó. "¿La de qué?", retrucó Tinelli. "La del desodo... No", se interrumpió Garabal, buscando cambiar de tema, pero dejando la mesa servida. "Pero comprar eso es una pelotudez", dijo el conductor televisivo, quien entonces se explayó, por primera vez en público, sobre uno de los grandes mitos urbanos que lo tienen, de forma maliciosa, como protagonista.
De acuerdo a su relato, todo corrió por cuenta de "dos periodistas muy conocidos, que se tomaron el tiempo hasta de escribir un libro en su momento, donde decían que yo había cerrado un piso de una conocida clínica para sacarme una botella de vidrio del traste". "Ah, ¿no era un desodorante?", retrucaron a coro en la mesa comandada por Nico Occhiato. "No, lo del desodorante fue menor. Antes era una botella de vidrio", recordó Tinelli.
EL MITO URBANO DE MARCELO TINELLI
El ex ShowMatch reconoció que "en ese momento" lo tomó como "algo gracioso", sin darle mayor entidad al asunto: "Hasta mis hijos me jodían con eso. Era para hacerles un juicio o para tomártelo en joda, porque era una pelotudez tan grande...".
Pero todo creció, se fue de las manos. "Tener un mito urbano es de groso", lo enalteció Occhiato, quien describió la situación que se generó como "una pelotudez tan grande". "Si querías, mandabas (al médico) a tu casa, no ibas a... (un sanatorio)", razonó, como para quitarle credibilidad a aquella falsa información, perjudicial por donde se la mire.
Tinelli contó que sigue atendiéndose en esa clínica junto con toda tu familia, como lo viene haciendo desde hace 35 años. "Cuando llegás te dicen: '¿Lo de siempre, Marce?'", bromeó Garabal, provocando la risa encendida de Marcelo.
"Esa gente se olvida que uno tiene familia y lo dice, libremente", lamentó el Cabezón sobre los dos profesionales que echaron a correr la versión infundada. Y amplió: "Como en ese momento ser gay no era algo políticamente correcto, también decían que yo salía con dos flacos muy conocidos, este y este. No. No hubiera tenido ningún problema si hubiera sido (cierto)", aportó, sosteniendo que todos esos rumores tenían un único objetivo: hacerle "daño".
Había más versiones maliciosas sobre Tinelli, publicadas en ese libro que evitó nombrar (aunque lo tiene guardado). Era una época donde estaba soltero, separado desde hacía un tiempo de Paula Robles, y vivía en el Hotel Faena: "Y decían que yo hacía fiestas con travestis. No lo hice nunca".
De muy buen humor, en su visita al programa de Occhiato que dejó mucha tela para cortar, Tinelli cerró el asunto diciendo que jamás se "gastaría un llamado" para hablar con esos dos periodistas que lanzaron la versión.
Y fin del mito, entonces. De una leyenda urbana que todos conocían, claro, pero de la que nadie hablaba en público. Ni siquiera Tinelli. Hasta hoy.


