in

Paula Chaves contó su propia experiencia de violencia obstétrica: “Prohibí que…”

A dos meses del nacimiento de Filipa, la modelo reveló cómo vivió el parto en primera persona y sus ganas de involucrarse en la maternidad de otras mamás.

A comienzos de julio, nació Filipa, la hija de Paula Chaves y Pedro Alfonso. Esta es la tercera hija del matrimonio, después de Olivia y Baltazar. La beba pesó 4,600 kilos y nació en el sanatorio de la Trinidad en Palermo. La modelo se involucró con la maternidad y quiere ayudar a futuras mamás.

Paula le dio una nota a Catalina Dlugi para su ciclo radial y habló de los obstetras: “Tienen que poder no solamente atender los partos, también acompañar a la mujer para recetar anticonceptivos. Estudiaron para eso. Sería una manera de bajar la violencia obstétrica que tenemos en nuestro país, que se da en los hospitales y en las clínicas privadas. Se da en todos los ámbitos. Siempre está eso, el médico llega a último momento y la partera es la que hace todo”.

Además, comentó sobre la Ley Nacional del Ejercicio Profesional de la Licenciatura en Obstetricia: “Es la ley de las parteras. Las parteras de nuestro país estudian y se reciben para acompañar a la mujer en todo su proceso reproductivo, y en todas las partes del mundo atienden los partos de las mujeres saludables. El obstetra en realidad debería ingresar en el momento de una complicación o una cesárea”.

Chaves también habló del menospreciado rol de las parteras: “No quieren que las mujeres y las parteras tomen ese rol porque le quitarían el trabajo a los obstetras, el obstetra está en realidad para atender un embarazo con riesgo, la partera está para asistir el nacimiento de una mamá y un bebé sano”.

Mientras estaba embarazada de Filipa, Paula expresó su deseo de convertirse en doula. Se trata de mujeres que ya han sido madres y están capacitadas para apoyar física y emocionalmente a otras durante el embarazo, parto y posparto. “En diciembre me anoté y no pude. Pero este año voy a hacer un curso. Quiero acompañar de cerca, y con consciencia, otros embarazos”, dijo en ese momento.

También habló de la violencia obstétrica que se vive en las clínicas: “Lamentablemente, cuesta mucho encontrar un médico que te espere, porque no son 40 semanas de embarazo, son 41. Yo con mi hijo Baltazar recurrí al PSI, plan de parto sin intervención, y me hice esperar durante dos días. Respeto a quienes prefieren la cesárea, que muchas veces salva vidas, pero yo sólo intento concientizar antes de la elección. Cómo nacemos los argentinos es un tema heavy”.

Y habló en primera persona de su propia experiencia: “Pedí que me lo dejasen encima durante una hora, piel con piel. Me decían ‘vamos a pesarlo, a medirlo, mamá’. Y yo: en un rato, maestro. ¿Qué necesidad de hacerlo ya, a las 5,30 de la mañana? Sólo necesita estar conmigo’. Prohibí que me lo sacaran de la habitación. Lo vacunaron sobre mi pecho y lo bañé yo misma, una semana después y en mi casa”, concluyó, reafirmando el deseo de convertirse pronto en doula.

Comentarios