Gastón Edul, a corazón abierto: "Voy a ser padre, no tengo dudas" - Revista Paparazzi

Gastón Edul, a corazón abierto: "Voy a ser padre, no tengo dudas"

El periodista deportivo esta vez jugó de visitante, pero se sintió local. Y habló de todo. Por qué empezó terapia hace un año, su relación con Davo, el romance con Nati Jota y la dificultad para formar pareja.
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Es un hombre de palabra. Y además, de palabras sinceras. Eso —entre otras cosas— dejó en claro Gastón Edul en esta entrevista, y en su génesis. Porque cuando fue convocado para una edición de A solas con Paparazzi, el periodista deportivo tenía una agenda más que completa: en aquellos días se preparaba para volar a los Estados Unidos y seguir el camino de la Selección Argentina en un mundial que sería único. Y a la vez, se preparaba para boxear en La Velada del Año, contra su colega español Edu Aguirre.

Surgió entonces un compromiso: "Cuando vuelva a la Argentina te prometo que hacemos la entrevista. Te doy mi palabra", adelantó Edul. Y cumplió, claro. "Al fin nos vemos —dijo, ya frente a frente con Paparazzi en los estudios de Atlántida—. Tenía que acomodarme y acá estoy: yo cumplo. Crecí, me formé y soy periodista, y más allá de que hoy quizás estoy en otros lugares, sé de qué se trata nuestro laburo y cómo se labura". Mientras le colocaban el micrófono para el reportaje, invitó: "Preguntame lo que quieras. No hay drama". Edul también cumplió aquí: no esquivó ninguna pregunta. Como dirá en una de sus respuestas: "el hilo de la nota" será "no caretear nada".

Amores y desamores, proyectos laborales y anhelos personales, las personas más importantes en su vida y el sueño de ser papá. Pero también su vínculo con Nati Jota y la amistad con Davo. No dejó tema sin tratar. Hasta la posibilidad de ser conductor, pero en un futuro lejano.

"Ahora no me desespera. De hecho, lo estoy postergando porque no siento que hoy me sume —reconoce este capricorniano de 30 años—. Yo soy mi propia empresa: no genero contenido solamente para un lugar, sino que lo genero para mí. Después, estoy en Olga, en TyC Sports. No quiero que la conducción me saque la chance de seguir creciendo en streaming con Davo, de hacer mis blogs, de viajar cuando quiero entrevistar jugadores. Quiero dejarlo para dentro de un tiempo, cuando haya quemado las naves, tenga una familia o quiera quedarme acá".

Con una carrera sólida pese su corta edad, Gastón Edul todavía conserva lugar para el asombro. "Estoy hace 10 u 11 años en los medios, un montón, porque arranqué muy chico, y lo que me sigue sorprendiendo, y no naturalizo, es el cariño de la gente. Sobre todo de los chicos: los pibes, no caretean, no tienen filtro", dice.

—Los chicos te quieren o no te quieren.

—Sí. Y cuando te ve, al nene no le importa nada: te abraza, se te tira encima. ¿A quién le puede molestar eso? Todo lo contrario: a mí me llena de vida.

¿Y por qué crees que es tan amplio el público que te sigue? 

—Después del Mundial de Qatar, que fue el punto de inflexión de mi carrera, ya estaba muy presente en redes. Por eso no me costó tanto salir de la tele para el streaming. Pero sí fue clave atravesar diferentes rangos etarios. Por ejemplo, con TyC Sports siempre llegué a 80/20 o 90/10 de hombres, con respecto a las mujeres, y desde 30 a 60. Pero cuando empecé a hacer Olga, llegué de los 20 a los 40 años, y más mujeres que hombres. Hice Bake Off, en Telefe, y llegué a un rango etario mucho más grande. Y empecé a hacer un programa con Davo y fue de los 10 a los 25 años. Y metí la Velada, y era internacional. Entonces, fui viendo cómo llegaba a diferentes públicos. Ahí es cuando me di cuenta y dije: "Bueno, atravesé". Me conoce una amiga de mi tía y un sonidista de TyC Sports me pide un saludo para el hijo, y 60 años de diferencia. En realidad, el secreto es ese. 

—También tendrá mucho ver tu personalidad: carismático, educado, manteniendo cierto perfil.

—Hay algo innato en uno, que por más que vos quieras pararte en una posición, siempre se ve tu esencia. Más en el streaming: cuando estás tanto tiempo en vivo, no importa qué posición ocupes o quieras ocupar, tu esencia está ahí, se ve, se siente, y la gente la entiende al toque. Y después, al haberme formado como periodista tradicional, por más que hoy no soy eso ni de cerca, siempre me sentí cómodo en el respeto. Obviamente, quise romper un molde: antes el periodista se sentía cómodo manteniéndose distante, medio en un pedestal, y con el tiempo me fui dando cuenta, sobre todo después de Qatar, que la gente te siente cerca cuando vos sos permeable, cuando estás a la altura de todos. Responder a la gente, tener ida y vuelta, mostrar mis quilombos o problemas del día a día, como tiene cualquier persona, ver cómo me desenvuelvo en eso, hablar de mí. Una persona más, realmente. No mantener esa distancia, que no existe, no sirve. A mí no me gustó nunca.

Edul Guido
Edul Guido

—Muchos periodistas deportivos cuentan que eligieron su carrera tras ser futbolistas frustrados. ¿Es tu caso?

Eso lo hablé mucho con mis amigos, mis mismos amigos toda la vida, desde que teníamos 3 años y somos 8 o 9 de Parque Patricios. Tuve algo a favor: nunca ni siquiera intenté ser jugador de fútbol. No me llamaba la atención. Amo el fútbol, pero en realidad soy más fanático de la comunicación que del deporte en sí. Después, encontré en el fútbol el lugar donde quería comunicar. A mí siempre me apasionó cómo se forman las noticias: era fanático de periodistas, de documentales, de ver cómo un mismo hecho, dependiendo de quién lo cuente o cómo se lo quiera contar, llega de manera diferente. Me encanta jugar al fútbol: juego dos veces por semana. Pero nunca intenté ni me interesó jugarlo profesionalmente. Primero, porque soy malo jugando.

—No decís de qué cuadro sos.

—Mirá, yo todavía no lo digo. Es cierto que ahora muchos colegas lo dicen. Para mí cambió la sociedad: no tendría nada de malo decirlo. ¿Por qué no lo digo ahora? Porque hoy, no me sumaría absolutamente nada. ¿Cuál es el tema? Hay gente que va a pensar que si yo digo que soy de un equipo, hago mi laburo de ese lugar. Y para nada. Soy hincha de un equipo y en algún momento lo voy a decir. 

—¿Pero tenés fanatismo por ese equipo? Algunos periodistas deportivos dicen que perdieron la pasión al meterse en el medio.

—Esa no la creo. El que es futbolero es hincha siempre, y yo soy hincha por ser futbolero. Uno es hincha desde siempre, y con la misma fuerza de siempre. Sé separar mi laburo de eso; esa es la diferencia. También soy hincha mío, entonces, no voy a patearme en contra. Porque soy hincha mío, es la verdad.

—Siguiendo con el fútbol, llegaron a decirte "secanuca" del Chiqui Tapia. Pero después, un posteo muy crítico suyo se interpretó que era para vos. ¿Cómo está la relación hoy?

—Siempre cuento la verdad: el capital de un periodista es la credibilidad. Y la credibilidad no es errar una información, porque al final las cosas van cambiando y vos podés decir algo que después no pasa. La credibilidad es que la gente piense que vos te equivocaste, y no que lo dijiste a propósito. Yo estoy en la Selección Argentina: cubro al plantel, a los jugadores, al cuerpo técnico, a la parte deportiva. Sobre el resto, la verdad es que nunca me especialicé en eso. Y la gente se toma bien mis coberturas. Y estoy contento con cómo fue en este Mundial. Y todo lo que va a venir. Cero. Para nada. 

—En cuanto al Mundial, fue polémico el post partido contra España, si jugamos mal o hubo algo detrás.

—Mirá, yo no me caliento por nada, pero que la gente me preguntara en la calle si pasó algo... Digo, si vos sos futbolero o tenés medio dedo de frente, te das cuenta de que son pavadas redes sociales. Pero por la naturaleza del deporte y el fútbol. Estos pibes se tiraron de cabeza todo el tiempo. Si nos emocionamos de cómo ganaban, ¿cómo se les puede cruzar por la cabeza...? Hay algo nuestro, un gen competitivo que hace que nos cueste asimilar una derrota y empecemos a buscar cosas que no pasaron. Yo estaba ahí, a cinco metros del banco de suplentes. ¿Sabés qué pasó? Llegamos muertos físicamente. Se notó en todo momento. Y hay otra cosa: la gente no tenía vista a España. Y España jugó bárbaro todo el Mundial, y jugó bárbaro contra Argentina, y nos sacó la pelota. Después no pasó absolutamente nada. Es todo inventado.

—Se lo vio a Messi muy mal tras la derrota final. ¿Creés que se le juntó el que podría ser su último mundial, la presión, y sobre todo la salud de su papá?

—Bueno, Leo... Por el estado de salud de Jorge, creo que vivió el mundial a flor de piel más que nunca. Y de hecho, lo admite en la carta (de despedida a su papá), esa carta dolorosa y hermosa al mismo tiempo, la de un nene a su papá. Y estamos hablando de la persona más conocida del mundo, un superhéroe argentino que uno cree que no es permeable a nada. Y al final, es un humano, es una persona, y siente... Más allá del mundial bestial que jugó Leo, de la cantidad de goles que hizo a sus 39 años y cómo estaba físicamente, que fue impresionante, esto que pasó agiganta el mundial que hizo. Porque al final, él resignó estar al lado de su papá en el último mes de su vida, y cualquiera de nosotros hubiese tomado la decisión de estar al lado de nuestro papá. Y solamente para entregarse por la Selección Argentina.

Y seguramente también se lo habrá pedido su papá

—Desconozco el detalle, pero seguro. Para estar con la Selección Argentina, para hacernos felices a nosotros, para mostrar el compromiso de siempre. Por eso, duele que se hablen boludeces de la final, porque hay un tipo que estaba ahí cuando podría haber estado en otro lado. Entonces, no tiene sentido pensar eso.

—De dice que una de las posibilidades es que Messi se despida jugando en un equipo argentino.

—Mirá, creo que Leo, inclusive leyendo un poco la carta, no tiene resuelto nada porque tiene que ver cómo se va sintiendo en esto nuevo que le pasó. Pero a siempre me pareció muy difícil que él pueda vivir acá, desde la logística y su día a día. Él tiene un día a día con su familia que debe sobrellevar, y acá para mí sería impracticable, desde el colegio de los chicos hasta el estilo de vida que tienen allá, con un poco más de espacio. (En Miami) pueden tener una vida dentro de todo más normal. Y yo no lo veo muy practicable acá. Pero la verdad es que no lo resolvió. Yo creería que no, porque aparte, allá lo siento y lo veo cómodo.

—¿Quién es el streamer deportivo más importante del momento?

—Flavio Azaro se reconvirtió bárbaro, pero es otra cosa: es más dueño de un canal de streaming que funciona bárbaro, donde hablan de fútbol, pero es más de nicho. Yo no tengo dudas, y no lo digo porque soy su amigo, sino porque lo veo: Davo Xeneize es el streamer más importante de habla hispana. Y el segundo es La Cobra. Los dos marcaron un cambio cultural en lo que los chicos quieren ver. Antes, ¿los chicos qué veían? Cartoon Network, Nickelodeon o Disney Channel, y hoy no prenden la tele. ¿Y qué tienen para ver en YouTube? A nosotros. Entonces, reemplazamos ese lugar. Y Davo no tiene techo: ni él se imagina dónde va a ir a parar porque es un monstruo.

—Entre ustedes, por lo que se ve en el programa, se formó una complicidad que a la gente le llega.

—Es algo sano. Se formó una amistad. Al principio medio, como que jodíamos: "No somos amigos, hacemos streaming". Ya hace cuatro años que lo estamos haciéndolo, y en el último año tuve una charla muy divertida con él donde nos dimos cuenta de que somos muy amigos, porque al final, nos llamamos todos los días y todo el tiempo hablamos cosas de nuestra vida. Y el streaming que hacemos juntos ya es solo una parte de nuestra relación. Y ya dijimos: "Che, el día que este stream no funcione más, lo cortamos al toque y seguimos la amistad firme, porque queremos eso". Aparte, él es muy joven. Yo soy más grande, pero no dejo de ser joven también. Y sé que tenemos mucho por delante. Él es muy fuerte en España también: la Velada surgió un poco por él.

—Los argentinos queremos la revancha.

—Sí. Ojalá, ojalá. Ibai tiene ganas de que se dé, y la vamos a pedir.

—Ahí hubo desventaja: vos estabas laburando a full.

—Por eso quiero revancha. Se lo dije muy respetuosamente a Edu Aguirre. Él está impecable físicamente y no tendría por qué decir que no.

—Hablando del físico, ¿sos de cuidarte o solo ahora, porque estabas preparándote para la pelea?

—Siempre entrené como una persona normal: tres veces por semana. Y trataba de cuidarme lo más posible, pero sin ser obsesivo ni loco. Tomo vino, como un asado con mis amigos los fines de semana, hago una salida entre semana, súper tranqui. Ahora... yo pensé que entrenaba hasta que empecé a entrenar con esto. Y dije: "Nunca hice nada en mi vida". Es otra cosa que no te permite... No tomé alcohol por seis meses, casi no hice planes por seis meses. No había otra manera de tomárselo. Realmente: me maté por seis meses. Di todo. Y perder… Por eso quiero la revancha. 

—Te voy a hacer un juego. Llegás a tu casa y querés ver un partido de fútbol: ¿quién preferís que lo relate, Closs, Vignolo, Giralt, Feller, Bulos o Gentili?

—Mariano Closs es el relator más importante de Argentina. Obviamente que lo elijo a él. Pero nombraste son todos muy buenos. Hernán Feller y Pablo Giralt me gustan mucho.

—Tu hermano, Esteban Edul, también es periodista deportivo. ¿Nunca pensaron en hacer algo juntos? 

—Bueno, sí. Esteban es mi reflejo también: tiene 12 años más, y siempre cuento que antes de querer ser periodista, quería ser Esteban. Estamos grabando Los Edul, que es un ciclo de entrevistas para YouTube con jugadores de la Selección Argentina. Nos queda pendiente estar juntos en un medio grande. No lo hablamos, pero sabemos que en algún momento va a pasar.

—Nombrás mucho a tus amigos. ¿Son los de toda la vida, son del medio?

—Nos conocimos cuando teníamos tres años y son vitales para mí. Es de donde yo entiendo muchas cosas de la vida: mi grupo de amigos. Somos eso. Porque al final, llega el fin de semana, comemos un asado, y no importa un carajo el trabajo de nadie. Pero cuando digo no importa, es no interesa: a nadie le interesa lo que yo hice en la semana. Somos hermanos, nos importa solamente la otra persona. Entonces, los que realmente me conocen son ellos, y es ahí donde realmente soy Gastón, 100%. Después nos pasa a todos que por el contexto cambias un poco, te manejas en algo diferente.

—¿Hacés terapia? 

—Empecé hace un año, cuando quería disfrutar más del día a día, no quería naturalizar nada. Porque llegó un momento que quizás veía cosas que antes me sorprendían mucho, o me ponían más contento, y digo: "Che, ¿por qué no me está conmoviendo esto, que es mucho más grande que lo que soñé hace seis años?". Eso es lo que hice, y empecé a hablar un poco. 

—¿Cómo fue tu infancia? 

—Muy feliz. Demasiado. No todos tienen la suerte, y por eso está bueno decirlo. El secreto de una buena autoestima y tener las cosas claras, es que mis papás me criaron con mucho amor y bien rodeado, con cosas claras, pero estando presentes. Es muy importante porque te marca de por vida. Hay gente que sale adelante y hasta las cicatrices los hacen más fuertes, pero yo no voy a hablarte de cicatrices, porque sería mentir. Me crie con mucho mucho amor.

—Siempre hablás con mucho amor de tu mamá.

—Mi vieja es todo para mí. Todo lo lindo que logro se lo dedico porque hay una porción de ella en esto. Cuando a veces me preguntan si estoy feliz, qué me gustaría lograr o lo que sea, yo digo que ahora tengo todo lo que tengo, y tengo a mi papá y a mi mamá. Capaz que en 20 años tengo más, pero no tengo a mi papá, o a uno de los dos. Y listo, ya no voy a ser igual de feliz. No me importa lo que vaya a tener, ni la plata, ni nada. Por eso, más feliz de lo que soy ahora, que llamo a mi vieja y le pregunto si quiere cenar, no lo voy a ser. 

—No sé si te haces cargo, pero sos uno de los solteros más codiciados.

—Un poco también fue por el streaming, y lo que se fue dando y charlando, porque soy joven y estoy soltero también. Para mí tiene que ver con que estoy más a mano para que la gente vea y sale más fácil el nombre.

—No, algo tenés...

—No, bueno... No lo sé. Pero es un poco por eso: soy joven, trabajo, me esfuerzo, entreno... 

—¿Con esta exposición, se gana más?

—Bueno, vamos a ir con el mismo hilo de la nota de no caretear nada. Obviamente que sí, tenés más facilidad para conocer gente. Si te digo que no, sería mentira. Pero al mismo tiempo, es un arma de doble filo: no vale la pena destruir una imagen o lo que cuidaste o todo. Yo soy bastante tranquilo más de lo que pueda parecer: al final, si trabajo tanto es porque realmente soy tranquilo, sino, no habría manera de ser ordenado. Y se dice mucho, pero nunca me agarraron en nada. Así que fíjate que la prolijidad está... 

—En eso de que se dice mucho: ¿pasó algo con Nati Jota o hubo histeriqueo?

—Bueno, Nati hace un poco lo contó. Primero, nos llevamos bárbaro y somos amigos. En algún momento hubo un poco de realidad en la ficción, sino, nos sale tan natural. Pero nada, ya hace tiempo largo que somos amigos y nos reímos mucho, la química no se compra, surge y al aire a la gente le divierte, y nosotros nos divertimos también.

—Antes de Nati estuvo Coti Romero.

—Pero fue falso: no nos conocimos.

—A Davo le desmentiste lo de Sabrina Cortese, otra ex Gran Hermano.

—Davo me jode con todo. No me perdonás una, hermano... No, lo de Sabri, lo mismo. Yo estaba con mi familia en Mallorca y dijeron que estaba ahí y fue falso. Después, de hecho le escribí: me contó que estaba en Ibiza. La conozco, todo bien, buena onda, pero nada más alejado de la vida. 

—Estás tranquilo, sos joven, pero hay personas que piensan en un vínculo estable y la paternidad.

—Yo voy a ser padre, no tengo dudas. Más que me gustaría, te lo digo: voy a ser papá. Forma parte de los proyectos de mi vida, cuando entienda que voy a poder estar dedicado a eso. Ahora estoy bastante dedicado a trabajar y sería injusto o egoísta, o cortaría un proceso que no quiero, aunque en realidad nunca se sabe. Ojalá todo se pudiese planificar. Voy a ser papá, pero hoy la verdad que estoy tranquilo. También es cierto que cuando laburás tanto y tenés viajes... He tenido ahí algunas posibilidades. Tuve una sola novia, hace seis años. Fue una relación de siete años. Y después, nunca más estuve novio. Tuve alguna chance en el medio, que había empezado a sentir o me encariñé, y podría haber prosperado, pero el trabajo, los viajes, todo eso hace que... Es jodido, no es tan fácil tampoco. Parece que es fácil y no es. 

—Aparte, también están los celos: vos viajás todo el tiempo.

—Por eso, para mí es importante encontrar complicidad en alguien que entienda los vaivenes y mi laburo, y que ella lo disfrute, y yo también disfrute la compañía. Porque si ella lo va a sufrir, si yo voy a estar mal porque ella se pone mal, ¿qué sentido tiene? 

—Lleva a la pelea.

—Obvio. Y a mí, no me gusta pelear por eso. 

—¿Y si te pregunto cuál es la argentina más linda? 

—Huy, qué difícil. La argentina más linda... (piensa). Por ejemplo, Zaira Nara me parece una chica muy linda. Natalie Pérez también para mí es muy linda. Argentina se destaca por eso.

—¿Y alguna vez has estado con una mujer más grande? ¿Fuiste colágeno?

—Sí, sí he estado. Bueno, he estado con gente más grande y también gente más chica, obvio. Pero sí. ¿A los 30 seguís siendo colágeno? Claro, claro, puede ser...

—¿Te podría atraer una mujer mucho más grande?

—Obviamente, porque no tiene nada que ver con la edad. Tiene que ver con la piel, con cómo te llevas. No me fijo mucho en la edad, no me parece relevante. 

—Trazando un paralelismo con el fútbol, ¿te gusta jugar arriba o abajo?

—Soy más delantero: arriba.

—Volviendo a las mujeres maduras, ¿a cuál elegirías: Pampita, Momi Giardina, Nicole Neumann o Alina Moine?

—Para mí, Pampita está dentro de la lista de las mujeres más lindas.

—Siendo uno de los solteros más deseados, si te llaman para hacer de galán en una ficción, ¿te animarías?

—El otro día Guido, mi hermano, que es mi persona favorita en el mundo, me dijo: "El año pasado cocinaste, en este, peleaste. ¿Qué carajo hacés el año que viene? ¿Con qué vas a salir?". Y le dije que me divertía la posibilidad de actuar. Me desafía. Pero bueno, no se sabe.

—Por último, ¿cómo te ves dentro de 20 años?

—Lo que más valoraría en mí es la vigencia con el paso del tiempo. Que cuando hablen de mí en 20 años digan: "Uh, mirá Gastón, ya lleva seis, siete mundiales, sigue en los medios o se sigue respetando en su trabajo". Ojalá que en 20 años la gente tenga un buen recuerdo de mí, que siga consumiendo mi trabajo. Mi sueño más grande es pasarme trabajando toda mi vida, que eso no es poco ni fácil en Argentina, ni en el mundo.

—¿Y en lo personal?

—En 20 años... por lo menos con dos hijos. Con dos hijos estoy bien.

   
 

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