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Julieta Prandi: “Me fui a Cuba antes de las medidas, estoy en casa y cumpliendo la cuarentena”

En medio de la pandemia de coronavirus y después de romper con Guido Sardelli, la conductora regresó de Cuba, adonde se había ido para descansar, y está respetando la cuarentena, aunque tenía que arrancar con un nuevo programa.

Más allá de las dificultades en el día a día, de los enfrentamientos judiciales y la necesidad de reacomodarse en distintos aspectos de su vida, Julieta Prandi (38) sigue transitando etapas de decisiones, luego de haber puesto fin a su matrimonio de años con Claudio Contardi, el papá de sus dos hijos. No sólo a nivel personal sino también laboral.

A pocos días de terminar el debut teatral en Atrapados en el museo, que la tuvo instalada en Villa Carlos Paz durante el verano, la modelo decidió no continuar en el equipo de trabajo y no ser parte de la gira nacional que tenía prevista la comedia, hasta que se conoció que se suspendía como medida precautoria ante el avance del coronavirus. Pero su salida de la obra no fue “gratuita”.

Las versiones de problemas e intercambios de opiniones con sus compañeros de elenco resonaron a la par que se conoció su decisión, generaron distintos dimes y diretes que no le gustaron nada. Casi al mismo tiempo, otra noticia no grata resonó hasta que llegó la confirmación. La conductora terminó la relación amorosa que había empezado en diciembre con el músico Guido Sardelli.

La relación no prosperó, la amistad más que cercana que los unió en un principio se quebró y perdieron el interés por lo que podrían haber construido. La rubia y el baterista del grupo Airbag decidieron no seguir avanzando con lo que habían empezado. A consecuencia, la mamita de Mateo y de Rocco volvió a la soltería. Soltería que, lejos de angustiarla o alejarla del disfrute, le sirvió como excusa para reconectarse con algunas de las cosas que más le gustan.

Borrón y cuenta nueva

Para “terminar” una etapa y dar comienzo a la nueva, a la que desea encarar de aquí en adelante, Prandi primero apostó a alejarse de las obligaciones y compromisos de trabajo y de todo lo que incluye su rutina. Sin sus hijos, de quienes siempre está pendiente y que definen el rol más importante de su vida, concretó un viaje a solas a Cuba. El objetivo principal no sólo fue descansar sino conectarse con su esencia más íntima, su costado espiritual.

“Merecido descanso”, definió ella misma. El recorrido incluyó distintos destinos del país insular, que le permitió disfrutar de variadas actividades. Cayo Blanco fue uno de los primeros lugares que visitó: llegó en un crucero donde compartió con el resto de la tripulación divertidos bailes –a puro pareo y malla– que le provocaron más de una sonrisa. Más allá de broncearse, contemplar la playa fue una de sus “no” actividades preferidas, al tiempo que saboreaba unos mates calentitos.

Luego llegó el tiempo de acercarse a Varadero, una de las ciudades balnearias más populares, donde se dio el gusto de lucirse en malla y recuperar energías bajo el sol y con el mar como testigo. Ya relajada y con el descanso corporal necesario, recorrió luego las calles, los bares y lugares típicos de La Habana, la capital de Cuba, para finalizar la recorrida estipulada, sin dejar de alojarse en los destinos que tenía previstos.

En cuarentena

En los últimos días, Prandi regresó a Argentina y, como corresponde, comenzó su proceso de aislamiento, tal cual indica la ley y las recomendaciones sanitarias. “Me fui antes de que salieran todas las medidas. Ya estoy en casa y cumpliendo el protocolo de cuarentena. No creo que sea momento para dar notas…”, aclaró a Paparazzi luego de recibir fuertes críticas por decidir viajar al exterior en medio de una pandemia que abarca a buena parte del mundo.

Para el lunes 16 de marzo, a pocas horas de su regreso a tierra nacional, Juli tenía previsto arrancar en radio. Pero su incorporación a Saraza, donde co-conducirá con Mariano Peluffo, un viejo compañero con el que ya supo compartir horas y horas de aire, en FM La 100, se vio postergada hasta que terminen sus días de refugio y pueda arrancar las actividades de forma habitual. Por lo pronto, y a pesar de la realidad que se vive, ella tiene las pilas recargadas y está dispuesta a vivenciar lo que el destino disponga para ella de aquí en más.

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