Hacía un año que la pareja entre Wanda Nara y Mauro Icardi había entrado en crisis. Distanciamiento con convivencia incluida que, con el correr de los meses, se fue agudizando, hasta que se produjo un detonante final: la infidelidad del deportista con la China Suárez.
Los primeros meses de diferencias entre Wanda y Mauro fueron relativamente sobre llevables pero la situación empezó a cambiar cuando el delantero del PSG comenzó con las comunicaciones telefónicas con la actriz. Charlas que se tornaron casi cotidianas, con distintos métodos para que Nara no las descubra y que, con el correr del tiempo, se convirtieron en envíos de videos y video llamadas, de alto contenido erótico.
Pero ya durante todo ese tiempo, Wanda le planteaba la separación legal y física porque estaba convencida de que la relación de ocho años de matrimonio ya no daba para más. Aunque fue mayo el primer mes Nara comenzó a sospechar de la existencia de María Eugenia en la vida de Icardi, por distintos indicios a los que le siguió el rastro, cual detective privado, que quiere confirmar sus sospechas.
En más de una oportunidad, el deportista le negó que exista una “tercera en discordia” y que la China no era alguien que ocupaba un lugar en su vida. Siguieron pasando los meses y el vínculo, que se concretó en un coqueto hotel de París, se concretó entre Mauro y María Eugenia.
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Y luego de ese episodio que fue central y que dejó algunas “pruebas” en el camino, es que Wanda terminó de confirmar sus hipótesis y se terminaron los largos -e intensos, por momentos- meses de especulaciones. Y comenzó una nueva etapa para Icardi y Suárez, hoy ambos solteros.
Solteritos y pendientes uno del otro porque, aseguran, entre el jugador de fútbol y la artista, se siguen manteniendo las comunicaciones. ¿Será que, aunque la China haya presentado nuevo novio, se concretará un nuevo encuentro con Icardi, como el fogoso que que tuvieron en Francia?