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Conocé la cocina “surrealista” de Romina Gaetani: biblioteca arriba de la heladera, repisas con premios y araña pomposa

¡Está mejor decorada que un living! La actriz le dio un toque inigualable al lugar donde prepara manjares y ricos tragos.

Chiche Gelblung dijo, más de una vez, que la cocina y el baño son los lugares más importantes de una vivienda. “Uno pasa más tiempo ahí que en el living o en el dormitorio” argumentó el periodista para justificar su curioso enunciado. Es probable que Romina Gaetani nunca lo haya escuchado, o leído, pero de alguna manera le dio la razón: a su cocina la decoró como si fuera un comedor. Sólo le faltan los sillones.

En realidad, la actriz le estaba dando una nota a “Estelita en otro ambiente de su propiedad. Pero en un momento, cuando el personaje de Jey Mammon le preguntó por los premios que había ganado a lo largo de su carrera, le dio un dato un tanto curioso. “Por ahí no gané muchos, pero algunos tengo, sí. Los tengo en la cocina“.

En la cocina, sí. Ni en el living ni un dormitorio, como podría suponer cualquiera. No, entre platos, vasos, sartenes y ollas. Obviamente, “Estelita” reaccionó con cierta lógica. “¿En la cocina, pero cómo es eso?” quiso saber, un tanto desconcertada. “Sí, ahí, si querés te muestro” desafió la morocha.

Estelita” aceptó la invitación. Gaetani agarró el celular por el que estaba saliendo (las entrevistas no se hacen de manera presencial, sino a la distancia) y recorrió el espacio que la distanciaba de la cocina. Surcó pasillos y otros cuartos y se metió de lleno. La imagen fue impactante.

“Los premios los tengo en la cocina” sorprendió Gaetani. “¿Dónde?” repreguntó Estelita. “Si querés te muestro” desafió la actriz. Aceptada la invitación. lo que se vio fue increíble.

Lo primero que llamó la atención fue que arriba de la heladera (¡¡arriba de la heladera!!) había una biblioteca con una importante colección de libros. Se han visto diseños de interiores llamativos, pero como ese…ninguno. Mientras preparás unos churrascos, podés leer un poema de Neruda, un repaso histórico de Felipe Pigna o una novela de misterio de Stephen King. A gusto y placer del consumidor.

La iluminación del espacio es digna de una artista con todas las letras. Porque en el techo no había, como hay casi todas las cocinas de casi todos los hogares argentinos (¿y mundiales?) un spot con una o dos lamparitas. No: había una terrible “araña” llena de luces. ¡Bien ahí!

La última “rareza” fue que, tal como le había dicho un poco antes, en las repisas estaban los premios. Alguno que otro que había ganando acá, más otro que le dieron cuando hizo temporada en Villa Carlos Paz, Córdoba. Efectivamente, no había mentido.

Evidentemente, para Gaetani la vida tiene un sabor diferente. En todo sentido.

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