Dante Ortega sorprendió al hablar por primera vez con tanta sinceridad sobre cómo había vivido la separación de sus padres, Sebastián Ortega y Guillermina Valdés. El joven tenía apenas 10 años cuando la pareja puso fin a su relación en 2010 y, según confesó, terminó ocupando un lugar que no le correspondía. En diálogo con Puro Show, recordó aquellos años y reveló cuánto le había afectado quedar en el medio del conflicto familiar.
“Yo lo viví puertas adentro. Trataba de tener un buen vínculo con mis papás, que si ellos no se llevaban bien fuera un tema de ellos y que lo arreglaran a su manera”, contó el artista. La separación de sus progenitores había tenido una enorme exposición mediática, algo que se había potenciado luego de que Valdés blanqueara su romance con Marcelo Tinelli. Pero el hijo mayor de la pareja había preferido mantenerse al margen y transitar aquella situación en la intimidad.
Sin embargo, en ese intento por mantener la paz, Dante había terminado asumiendo una responsabilidad demasiado grande para un chico de su edad. “Yo, como hijo más grande, siempre traté de que mis papás se llevaran bien. Iba de un lado al otro, era el mensajero. Y la verdad que eso a mí me hizo muy mal”, confesó. Con el paso del tiempo, pudo ponerle palabras al dolor que le había provocado quedar atrapado entre los problemas familiares.
Ortega también hizo una fuerte reflexión sobre la madurez que había sentido que debía tener durante aquella etapa de su vida. “Siento que tuve mucha fuerza para ponerme al hombro eso. Yo me sentía muy maduro en esa situación, muy adulto, pero no me correspondía siendo tan chico”, expresó. Sus palabras dejaron al descubierto el peso que había cargado durante años y cómo hoy comprende que no debería haber tenido que asumir ese rol.
DANTE ORTEGA TUVO QUE CRECER DE GOLPE CON EL DIVORCIO DE SUS PADRES
En la misma entrevista, Dante reflexionó sobre lo que viven los hijos frente a las rupturas de un matrimonio. "Para los chicos nunca es fácil que los papás se lleven mal y se peleen. Hay que aprender algo de eso y hay que dejar el ego de lado. Mis viejos hicieron lo que pudieron y no los critico", opinó el nieto de Palito Ortega.
Con el paso de los años, la relación de Sebastián y Guillermina fue mejorando y transformándose desde el amor. "Hoy pueden hablar, pueden comunicarse dentro de todo", reconoció, dando a entender que actualmente tienen un mejor diálogo y trato. Vale destacar que ambos también son padres de Helena y de Paloma Ortega.


