A partir de las revelaciones crudas que se animó a hacer Valentín Yankelevich, sobre las atrocidades que vivió junto a su hermano Franco, bajo aquellos años de violencia que vivieron con su papá, Darío Giordano, luego de la muerte de Romina Yan.
Uno de los temas más polémicos en relación a la familia tiene que ver con lo que fue la herencia de Romina. Algo había anticipado en su momento Fernanda Iglesias, contando que Valentino solicitó la mitad de 340 mil dólares y que su hermana Azul hizo lo propio.
A decir verdad, cuando cada uno de los hermanos fue alcanzando su mayoría de edad, comenzaron a solicitar lo que les correspondía. Anoche en LAM fue contaron cómo se cerró el acuerdo entre todas las partes involucradas.
“Esto arrancó cuando ya estaba avanzada lo de la tutela de Gustavo, ellos denunciaron conflictos de intereses, pidieron desplazar al padre de la sucesión, que Darío no pudiera seguir administrando la herencia que les correspondía a ellos”, comentó Fefe Bongiorno.
Sobre esa misma línea, el joven periodista agregó puntos muy específicos: “Lo que se terminó decidiendo fue que la representación de los chicos, como suele suceder, sea de la defensoría de Menores, por la edad que tenían”.
LA HERENCIA DE ROMINA YAN QUE SE DIVIDIERON ENTRE SUS HEREDEROS
La muerte de Romina Yan significó que deba acceder a su patrimonio para que cada uno reciba sus partes. Incluso Darío, quien al estar casado con ella y ser su viudo, recibió uno de los inmuebles más importantes que tenían, bajo la promesa de venderlo.
“El reparto de patrimonio fue de la siguiente manera: a Darío le quedó el inmueble principal, una propiedad ubicada en Rincón del Arca, en San Fernando. Le quedaron dos vehículos y un crédito que tenían con Romina”, destacó.
En lo que respecta a los herederos hijos, se buscó la mejor solución para ellos, y en el marco de una pérdida tan grande como la de su mamá: “En el caso de los tres hijos (Valentín, Franco y Azul), se quedaron con todos los derechos de autor e imagen relacionados a Romina. También las sociedades comerciales que estaban a nombre de ella”.
“Se tuvo que comprometer a venderla, eran 510 mil dólares en total y se dispuso que 170 mil dólares quedaran para cada uno de los hijos. Hubo una cuestión porque Romina tenía una deuda con Gustavo, una cuestión de que un padre le presta plata a un hijo, y Darío pretendía que Romina, ya no en vida, cobre ese dinero para quedarse con el 50 por ciento. Lo que Darío no tenía en cuenta era que Gustavo estaba pagando absolutamente todo: colegio y todas las cuestiones de los hijos, por eso el juez no dio lugar”, sentenció Fefe.

