Emilia Attias recordó una insólita anécdota con una médium en medio de una sesión: “Entró en trance y yo…» – Revista Paparazzi

Emilia Attias recordó una insólita anécdota con una médium en medio de una sesión: “Entró en trance y yo..."

La actriz contó la experiencia que tuvo cuando fue a lo de una mujer que le prometió leerle los registros akáshicos.
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A Emilia Attias le interesa todo lo que tiene que ver con la espiritualidad, el esoterismo y las terapias alternativas. De hecho, se reconoce con humor como “medio Namasté”, y fue en plan de ahondar en lo que va más allá de lo evidente, que la actriz se metió más de una vez en situaciones raras.

Algo muy insólito y extraño vivió Emilia años atrás, en una de esas incursiones místicas, cuando agendó una sesión con una médium de la provincia de Buenos Aires que le habían recomendado mucho, que prometió leerle los registros akáshicos y hablarle de vidas pasadas.

“Me gusta probar terapias de autoconocimiento y de autosuperación. Yo he hecho cada cosa…. Sobre todo, de chica. Te vas pasando los datos con las personas que les gusta esto. Y me recomendaron ir. Quería ir a esa terapia”, arrancó Attias, divertida, en Mitre Live.

La actriz contó que para ir a lo de la mujer en cuestión, que “no era vidente”, le pidó al Turco Naim que la acompañe y que la espere afuera hasta que final de la sesión, una ceremonia que empezaba con los ojos cerrados, con una relajación profunda.

“A quien le encargo que me acompañe a este tipo de aventuras es siempre mi marido. Le pedí que me acompañe. Quedaba en Lanús, bien adentro, y él es de Lomas de Zamora. No conocía bien la zona, yo estaba en plena época de fama con Casi Ángeles y tenía miedo de perderme”, le explicó a Juan Etchegoyen.

Emilia aseguró que el Turno, a pesar de ser escéptico con esos temas, siempre la respetó en todo. La cuestión fue que la sesión resultó mucho más extensa de lo imaginado, con lo cual, su marido se empezó a preocupar.

“Después de tres horas ahí adentro, la mujer entró en un trance. El Turco empezó a tocar la puerta y yo no salía. Se habrá asustado, porque hacía un montón estaba esperando y yo no salía”, continuó su relato.

“Yo no sabía si despertarla a la señora, que no escuchaba en su trance, o abrir la puerta. De repente, Naim me empezó a gritar del otro lado y yo le respondí que estaba bien. La experiencia fue un poco rara, y no volví a verla”, cerró la historia, entre risas.

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