La asombrosa historia que contó Alejandro Fantino de la casa de su papá que se «llevó el río» – Revista Paparazzi

La asombrosa historia que contó Alejandro Fantino de la casa de su papá que se "llevó el río"

El conductor se emocionó al contar un pronóstico de su papá que se cumplió inexorablemente.
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Rubio, de ojos claros, medio colorado de piel, Alejandro Fantino es casi un prototipo del "Gringo" de la pampa húmeda. Sólo le faltó dedicarse al campo para completar todos los casilleros. Hombre de tierra adentro -nació en San Vicente, Santa Fe, cerca del límite con Córdoba- reivindica siempre su origen pueblerino, las tradiciones de aquel lugar y los personajes de esa vida.

A ese Fantino sereno y bonachón, que cada tanto se aleja de la actualidad furiosa o de las noticias de último minuto, le gusta hablar de los viejos. De sus padres. De papá y de mamá. El padre de Alejandro falleció el año pasado, después de pelear braviamente contra una cruel enfermedad. Y ayer, en su programa, el "Gringo" contó una historia referida a los dos que bordeó con el asombro.

En plena emisión de Fantino a la tarde, le pidió a su producción que pusiera unas fotos al aire. Unas imágenes que él les había pasado. Era, según contó, la casa donde se iba su papá cuando quería pescar. "Ahí vivía mi viejo. Está a la vera del río en Sauce viejo. No tiene demasiado eh, tiene una habituación, una cocinita, un baño, un quincho y una pileta. Fuimos mil veces ahí y a él le encantaba".

"Pasé mucho tiempo en esa casita. Lindo tiempo. Ibamos a pescar, a comer y a chupar. No tenía nada del otro mundo, pero era hermosa".

En los últimos años, con la llegada de la vejez y los problemas de salud, el papá de Alejandro dejó una sentencia que a él se le volvió indeleble. "Cuando yo me muera, a esta casa se la va a llevar el río" le dijo más de una vez. "Dale papi, dejate de hinchar y preparemos un doradito que lo comemos".

Dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo, y el papá de Alejandro era un hombre grande y, de alguna manera, también era sabio. Porque lo que había anticipado sucedió. Poco después de emprender viaje, a la casa se la llevó el río.

"Ahora no sé que voy a hacer con la casa. La venderé, o se la prestaré al que quiera ir. Es emcionante verla".

"Ahí íbamos a pescar, a comer, a chupar, a hacer asados y tirar pescados a la parrilla. Y el río la fue erosionando y lo quera la pileta ya no está más. Se fue, se la llevó el río como había pronosticado mi papá. Como había dicho mi viejo. Me duele ver estas imágenes. Miren lo que es la casita eh, no tiene nada del otro mundo pero estaba muy linda y tengo muchos recuerdos de ese tiempo" recordó, emocionado.

"No sé lo que voy a hacer ahora. La venderé, qué se yo... Si ustedes quieren -les dijo a sus compañeros de programa- pueden ir a pasar unos días". Y bueno, la casita de los viejos...

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