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La tremenda experiencia de Joaquín Furriel en la nieve: “Quisiera vivirlo de nuevo”

La parte menos explorada del cerro Chapelco fue el sitio elegido por el galán para ir a realizar el denominado “fuera de pista”, un deseo deportivo que venía postergando.

Contar historias ficticias que parezcan realidad. El actor camina detrás de ese objetivo cada vez que recorre un escenario, consciente de que nada será fácil. Que para todo deberá dar un plus, aceptando las reglas de juego y comprendiendo que los buenos resultados llegarán únicamente si es capaz de construir un convencimiento.

Eso sólo será posible si consigue que el público termine tomando como verdades las mentiras que tanto insiste en defender con la complicidad de un guion. Derribar mitos y superar obstáculos continuamente, de eso se trata. A lo mejor eso explique por qué a Joaquín Furriel (45) no lo atemoriza lo desconocido. Por el contrario, diríamos.

A juzgar por sus últimas mini vacaciones, transcurridas en el sur del país, el galán está dispuesto a asumir riesgos constantemente, dentro o fuera de su ámbito laboral. En la provincia de Neuquén, al pie de la cordillera de los Andes, Furriel pudo darse el gusto de cumplir una de sus metas más postergadas: realizar un fuera de pista de cuatro horas por los back bowls del cerro Chapelco.

Furriel, que acaba de filmar La corazonada junto con Luisana Lopilato y se prepara para ser parte de un elenco que le dará vida a una serie que irá por Netflix, reflexionó sobre las razones de su viaje sorpresivo a la Patagonia: “Tenía planeado viajar a España para otra coproducción holandesa y belga, pero la financiación se cayó y se me abrió una ventana de tiempo que usé para ir a Chapelco”, fueron sus argumentos.

Palo y palo

Más tarde, el actor, que tuvo un gran paso por el teatro recientemente de la mano de Hamlet (“Fue un fenómeno que nos sorprendió a todos”, admitió), señaló que se inclinó por visitar ese centro turístico porque “para mí sinceramente siempre es bueno volver a los lugares donde fui feliz. A los 16 años esquié por primera vez en San Martín de los Andes y desde entonces vuelvo cada vez que puedo. Guardo gratísimos recuerdos de mi adolescencia esquiando en esta zona, que además es hermosa porque tiene paisajes fabulosos”.

A trabajar

Ya enfocado en lo que fue concretamente su aventura, la cual consistió en surcar con sus esquíes sectores aún no explorados de la montaña, Furriel expresó: “Sinceramente esquiar en nieve virgen te da la sensación de que vas armando tu propia huella. Había un silencio espectacular, únicamente se escuchaba el sonido de las tablas haciendo crujir la nieve. Para mí, realmente, abordar esos bellísimos lugares de montaña haciendo trekking o esquiando, porque a decir verdad las dos cosas me gustan y acá de alguna manera se combinaron, es una especie de meditación activa. Fue, honestamente, una experiencia maravillosa, algo que quisiera volver a vivir”.

En la misma sintonía, el galán explicó que “esta temporada por suerte pude lanzarme a un fuera de pista, algo que hace muchísimo tiempo tenías ganas de encarar. Ya había ido a La Hoya (Esquel), pero jamás a los back bowls de Chapelco. Cuando llegamos con el grupo a la cornisa, porque en total éramos seis personas, se nos apareció un cóndor. De alguna manera nos daba la bienvenida. Después, todo, obviamente, fue un placer”.

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