Mónica Antonópulos: “Bienvenidos el feminismo y que el hombre se pueda sacar tantos prejuicios” – Revista Paparazzi

Mónica Antonópulos: “Bienvenidos el feminismo y que el hombre se pueda sacar tantos prejuicios”

La actriz analiza la inmediatez con la que se vive hoy día, el rol de la mujer en las ficciones locales y la nueva postura de los hombres ante el cambio de época: “A mi criterio falta lograr un montón de cosas”.
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De regreso a la ficción, Mónica Antonópulos (38) es una de las protagonistas de Separadas. Mamá de Camilo, de ocho años, y de Valentino, de dos, comparte no sólo la pasión por la actuación sino también la misma tira con su pareja, el galán Marco Antonio Caponi, que en los próximos tiempos reaparecerá al aire y quien hace, coincidentemente, de su marido.

“Mi personaje vive de una manera muy ingenua, la realidad la atraviesa y se ve obligada a tener un despertar un poco abrupto. Es una mujer que se dedicó a su familia y, por una estafa que hizo su marido, se ve ante la necesidad de salir a trabajar. Cerca de los cuarenta años tiene que empezar a rebuscársela para mantener a sus hijos y su casa. De repente tiene que salir a la vida y se encuentra con que para muchas cosas se quedó afuera, se siente vieja e inútil”, cuenta sobre su rol de Clara Rivero, en plena transición al aire de la ficción nocturna de El trece.

–¿Cómo es volver a trabajar en esta televisión actual? Se publicó una imagen de promoción de la novela antes de arrancar y se armó un revuelo bárbaro.
–La inmediatez excede a la ficción, hoy es así con todo. Tiene una capa de superficialidad notoria. Todo es tan apresurado. Hoy algo es el tema del día y mañana, pasó. Eso es lo rápido que estamos viviendo ante todo y no excede a las redes sociales, por ejemplo. Parecería que eso sería lo único y toma una dimensión que después se duplica en todos los medios. Y, en realidad, es algo mínimo. Tal vez, a mí me pasó de hacer un videíto experimental con Marco y, de repente, se transformó en una nota para los medios y todo pasó por ahí. Y, por otro lado, es un momento espectacular porque te da la posibilidad de bajarte de proyectos o de renunciar porque uno no está cómodo con el modo en que se está afrontando. Hoy me siento bien recibiendo proyectos que puedo cuestionar, renunciar o pedir que los modifiquen porque quizá el personaje habla de un empoderamiento y, por ejemplo, cuando lo ves no es funcional a tal o es un empoderamiento que no comparto.

–Claro, no es sólo poner a una mujer como protagonista de un producto…
–Claro, tal cual. Las mujeres empezamos a tener otros derechos y otras voces. Contar una ficción de siete mujeres narrada por una mujer –en referencia a la escritora– es un logro, y bienvenido sea.

–¿Cómo es ser “separada” en esta época?
–Lo tomo como un concepto de distancia, de separarse de una situación y poder verlo desde otro punto de vista y compartir otras miradas, me parece. Un poco el programa apunta a eso. Y también está bueno porque cuando se habló de Separadas, enseguida la cabeza de las personas que están totalmente dogmatizadas creyeron que se trataba de separarse de un hombre… como si fuera lo único importante. Claro, el nombre de la novela es inteligente y eso derivó en que fuese todo apresurado lo que se dijo. Por suerte, los tiempos también se van modificando, antes entrabas en un elenco femenino y tenías miedo por lo que iba a pasar. Hoy es al revés: todos tenemos la misma voz y las mismas intensiones, entonces te sentís en tu casa.

–Muchas de las protagonistas son madres, ¿ese es un punto en común que oficia de plus?
–Nos acompañamos y nos acompañan también las que no son madres, sobre todo en los momentos de lactancia. Es un placer en estos días estar en un elenco femenino.

–Hoy las mujeres protagonizan y los actores son subprotagonistas, ¿cómo vivís el proceso en que los hombres se tienen que reacomodar?
–Yo no veo que sea tan así. Me parece que todavía falta muchísimo. Todavía hay muchas ficciones y series donde las mujeres siguen siendo funcionales a una voz o a una historia. A mi criterio falta un montón. Estamos aprendiendo con qué tiene que ver el empoderamiento. A veces te llegan productos que te hablan de empoderamiento y te das cuenta de que no es así… es simple y salta cuando la pluma está puesta desde una mirada femenina y cuando es el punto de vista de un hombre. Es muy diferente. Hoy no es que el hombre acompaña a la mujer sino que se está modificando y falta encontrar nuevos lugares. Bienvenido el feminismo también para el hombre que, por suerte, se puede sacar tanto peso y prejuicios que hasta ahora lo hicieron desconectar de sus emociones. La textura de lo femenino es bienvenida para todos los cuerpos.

–¿El marketing se mete en empoderamiento?
–El marketing siempre se mete…

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