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Thelma Fardin: “La violencia hacia las mujeres es pandemia hace siglos”

Referente del movimiento de género, la actriz comparte sus reflexiones en días de aislamiento obligatorio y en medio de la polémica que se generó porque copió fotos que subió a sus redes sociales como propias.

En diciembre se cumplió un año desde que Thelma Fardin denunció públicamente por violación a Juan Darthés. El tiempo pasó, la justicia avanzó en la causa pero, al día de hoy, aún no tiene resolución. El actor sigue refugiado en Brasil mientras el movimiento feminista en Argentina continúa su lucha, a pie firme, por conseguir derechos.

En los dieciséis meses que pasaron desde que la artista hizo su exposición pública hasta la actualidad, mucho se habló de ella y los distintos pormenores en los que vivió una de las etapas más difíciles de su historia. Lo más importante, claro, es que logró trascender esa barrera y hoy su voz y su pensamiento se escuchan no sólo en la televisión sino cada vez que comparte sus reflexiones mediante la escritura.

En tiempos de cuarentena, aparte de dedicar su tiempo a la cocina (“hago panes, cosas dulces, recetas fit. Me las arreglo hasta último momento con lo que tengo y hasta que no agoto todo, no salgo”), a limpiar y ordenar (“ahora está todo en su lugar, como nunca”) como también a los ejercicios físicos (“tomo clases virtuales de pilates”) puertas adentro la artista recibió una catarata de mensajes en redes de mujeres víctimas de violencia de género que le piden ayuda.

“Soy feminista, pero no soy violenta ni odio a los hombres”, dijo Thelma Fardin, en medio de los escándalos.

“Con la pandemia se tomaron medidas muy buenas para la salud, pero que tienen su coletazo por muchos lugares, uno de ellos es la violencia de género”, expuso. “Es doloroso leer los mensajes que me llegan, pero prefiero saberlo de cerca y ayudar de alguna forma, a pesar del encierro. Trato de articular con el Ministerio de la mujer, ellos están dando respuestas”, reflexionó quien continúa su camino en este rol social.

LA VOZ EN ALTO

“Soy feminista, pero me maquillo. Soy feminista, pero no soy violenta y no odio a los hombres. Todavía doy demasiadas explicaciones. Todavía no estoy segura si mi tono de voz es amable porque de chiquita me dijeron que me portara como una señorita o porque lo elijo. Nos enseñaron que ser mujer es más complicado. Lo difícil de ser mujer es el miedo”, afirmó.

Miedo a que te maten, pero no sólo es ese el miedo, esa es la punta del iceberg. El miedo nos lo inculcan de muchas otras pequeñas maneras. Me alegra que seamos tantas y tan distintas las voces que, de a poco, logramos ser escuchadas. Me indigna que seamos tan pocas todavía las privilegiadas. Mi principal privilegio es saber. El conocimiento me permite desentramar la maraña de violencias ocultas y encontrar la salida”, expresó.

“No pude festejar el Día internacional de la mujer. Iban 68 femicidios en territorio argentino en menos de tres meses”, cerró

“Nos ponen motes para descalificarnos porque ya no alcanza con que seamos cuerpos femenizados para deslegitimar nuestro discurso, entonces ahora seremos ‘la drogadicta’, ‘la estafadora’, ‘la mentirosa’. A las feministas nos provocan, pero no sea cosa que reaccionemos. Eso que llaman soberbia, eso que parecemos tener las que señalamos lo que nos oprimió por siglos es, en verdad, una mujer plantada. Todo lo relativo a la cuestión de género es aún banalizando”, dijo.

La batalla que libramos en contra un fenómeno que se da a nivel mundial: la violencia contra los cuerpos feminizados. La violencia hacia las mujeres es pandemia hace siglos, pero no reclamamos rigor en nuestro tratamiento cuando lo que está en juego es lo mismo: la vida. Nos dicen que nos tenemos que calmar. No, no nos calmamos. El error, cuando miren para atrás, será de quienes se mantuvieron calmos. Aquí seguimos advirtiendo que con una muerte cada catorce horas por ser mujer es tarde todos los días”, terminó. La lucha continúa.

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