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¡Qué lindos! Ricky Montaner y Stefi Roitman contaron los detalles de su compromiso matrimonial y terminaron llorando

El cantante lloró como un niño cuando ella aceptó su propuesta. La modelo preparó postres.

En poco tiempo, Ricky Montaner y Stefi Roitman serán marido y mujer. El le propuso matrimonio y ella, hace unas horas, aceptó convertirse en la esposa del cantante. Ahora, trascendieron detalles de la romántica previa de ese momento que será, seguramente, inolvidable para los dos y para sus numerosas familias, que aun en pandemia y a la distancia empiezan a darle forma a un nuevo clan del jet set internacional.

Fue Ricky quien subió a su cuenta de instagram una serie de imágenes que reflejan la emoción que embargó a la parejita, y a la familia de él, cuando se acercaba la respuesta de la modelo. En medio de un marco de cierta tensión -aunque el “sí” de ella resultaba un poco obvio- Ricky aguardó que a sus oídos llegaran las palabras con las que soñó desde que se enamoró de la argentina.

El estaba con su mamá. Y con los nervios a flor de piel y el estómago acalambrado por las mariposas que revoloteaban a sus anchas, la vio venir con una especie de camisola clara que le cubría tanto el torso como la mitad de sus delgadas y largas piernas.

Al muchacho se le abrieron los ojos como cuando alguien juega al truco y en una misma mano recibe al ancho de espadas y al as de bastos: era, sin más, el momento cumbre de su vida. Cuando supo que ella aceptaba su propuesta, sintió alivió pero también la necesidad de desahogarse.

Entonces, rompió en llanto. Con su mamá como testigo, se apuró a secarse las lágrimas -le costó, estaba muy sensible- y le pegó un abrazo tan largo y tan fuerte como el que se daría Messi con sus compañeros si ganaran el mundial de Qatar. No había manera de separarlos, aunque eso cuenta para todos los momentos.

“¿Lloraste? No vale” escribió él sobre una foto donde se lo ve enjuagando sus lágrimas con un par de dedos de la mano derecha. La emoción le duró un buen rato. La cercanía de la madre no le dio timidez. Al contrario. Los Montaner forman una familia donde todos parecen contarse y mostrarse todo sin pudores ni problemas.

Stefi no sólo dijo que sí, sino que aportó algo a la celebración: un par de postres (budines) que preparó, amasó y horneó con sus propias manos. Por lo que comentaron después, también en las redes sociales, estaban deliciosos. Ella, siempre se dijo, tiene buena mano para la cocina y cada tanto deleita a su familia política con sus manjares.

Desde que consolidó su relación con Ricky, Stefi vive en una especie de burbuja -un término que se puso de moda en estos tiempos de pandemia- ubicada en una selecta y exclusiva zona de Miami, donde se supone que van a vivir una vez que den el paso ante la ley y la iglesia.

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