Del amor al odio hay un solo paso. Del amor al desconsuelo, también. Lo sufren las personas "normales", los ciudadanos de a pie, y también los famosos. Nos que los tocados por la varita mágica de la tele y de los medios no sean "normales", para nada, pero esa cuota de popularidad los vuelve precisamente "diferentes".
Todo lo que hagan o digan queda bajo el escrutinio de las grandes multitudes. Todo. Si hablan, una coma de más o una palabra de menos los puede condenar a la cancelación definitiva. Se le llama, comúnmente, "el precio de la fama", eso que pagan, o pueden pagar, mientras disfrutan o gozan de otros beneficios: los invitan a comer, o viajan gratis, reciben regalos, a veces hasta viven de canjes.
Toda esa introducción para hablar de una historia de amor que se terminó de forma abrupta porque una de las protagonistas, precisamente la persona conocida de las dos, descubrió lo peor, lo más feo, lo más doloroso, aquello que nunca nadie quiso saber: una traición, un engaño, una mentira, esa puñalada que molesta y lacera como ninguna otra.
Hace un tiempo, unos seis meses, Camila Denis, Camiliota, la hermana de Thiago Medina, tomó una decisión trascendental para su vida, como aquella que la convirtió en una participante de "Cuestión de peso" y la terminó de volver una figura mediática. Esta vez, ella se animó a vivir un romance que seguramente iba a estar observado, analizado y comentado por la gente.
SE ENAMORO, SE EMBARCO EN UN ROMANCE SIN LIMITES Y CUANDO ERA FELIZ DESCUBRIO UNA TRAICION Y SE SEPARO
Camilota se enamoró de una mujer, esa mujer también se enamoró de ella, y cuando sintieron que el sentimiento era mutuo, y sobre todo firme, lo gritaron a los cuatro vientos. Le dijeron al mundo que sí, que sus vidas se habían cruzado de una manera insospechada y que de la misma forma había surgido un a pasión que les resultaba incontrolable. Que nacía en sus entrañas, recorría sus venas y salía por cada uno de sus poros.
La cosa venía bárbara. Sueños, ilusiones, mariposas en la panza, deseos, aspiraciones, ganas, celitos, todo lo que sienten las personas -los "normales" y los famosos- cuando alguien les gusta mucho mucho muchísmo y, para mejor, son correspondidos. Pero el cuento de hadas duró poco: a los seis meses de romance, Camilota descubrió que había sido engañada por su novia, y dio de baja la relación. Le puso punto final y en Instagram, donde todos cuentan sus cuitas, escribió "Me duele el alma, no merezco que me traicionen". Y no, tiene razón. Se le ve llorando, y de fondo suena "Volver a empezar" en la voz de Alejandro Lerner. Tendrá que llevarlo a la realidad.



