Analía Franchín contó las etrañas costumbres que tenía con sus animales – Revista Paparazzi

Analía Franchín recordó un extraño episodio con su perro muerto: “Lo desenterré y todas las noches lo...”

La periodista revivió la extraña conducta que seguía con sus mascotas.
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Invitada a PH, Podemos Hablar, donde oficiaba de conductora su íntima amiga Verónica Lozano, la ex finalista de Masterchef Celebrity dio un paso al frente cuando la mujer de el Corcho Rodríguez preguntó quién de los presentes tenía una relación especial con animales.

Divertida y transparente, parada en el punto de encuentro, Analía Franchín recordó dos episodios muy importantes en su vida que la marcaron: cuando perdió a un hámster a los 8 años y un perro a los 20. “Hoy tengo una relación normal con los animales, pero he tenido una relación totalmente anormal y no es sano para ellos tampoco”, reconoció la periodista.

Y siguió exponiendo al aire, “con mi hámster, Krisky, tuve una relación muy anormal y con mi perro Lecter también. Se murió Krisky y fue… terrible. La caja, el funeral, toda la cosa y lo enterré. Lo empecé a extrañar lo desenterré y lo escondí en el techo y se empezó a pudrir. Lo quería tanto que todas las noches le daba besos antes de ir a dormir”.

Con la atención de sus compañeros puesta en su relato, Analía siguió: “Se empezó a pudrir. Hasta que un día, mi mamá lo descubrió y tiró todo a la basura. Intensa, lo volví loco a mi papá para que me llevara al corralón de la basura para exigir que me lo devolvieran”.

Dando por cerrada esa anécdota con el animal, Franchín pasó a otra situación un tanto similar con quien supo ser su perro. “Tenía veintipico de años, volvía de Uruguay, le tenía pánico a los aviones. Me puse nerviosa. Cuando llegué a mi casa mi perro gran danés se había muerto. Yo sentí que se murió para salvarme”, amplió.

"Lo enterré. Contraté a alguien que me lo desenterrara. Lo cremé y lo puse en una cajita. Iba a todos lados con el perro, con las cenizas. Cenaba con la caja, dormía al lado de la caja", confesó Analía.

Lo enterré, fue más complicado que el hámster. Contraté a alguien que me lo desenterrara. Lo cremé y lo puse en una cajita más grande. Entonces, iba a todos lados con el perro, con las cenizas. Cenaba con la caja, dormía al lado de la caja, la llevaba”, agregó Analía.

Hasta que hice una sanación emocional y corte”, cerró Franchín quien dio detalles de ese ritual que la ayudó a sobrellevar esa etapa de su vida y detalló, “te imaginás como un número 8 en dorado, pedís perdón, yo pedí perdón por haber tomado el vuelo. Cortás, que me costó, pero pude”.

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