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El drama de Belén Pouchán en Dubai: varada, sin plata y sin permiso para salir de ese país

La contorsionista, famosa por sus pasos por el Bailando y los espectáculos de Flavio Mendoza, transita horas de angustia y nerviosismo a miles de kilómetros.

Convertido en uno de los destinos turísticos más importantes del mundo por la increíble suntuosidad de sus paisajes y de cada una de sus construcciones, el emirato de Dubai es lo más parecido al paraíso. Lo que le pasa a Belén Pouchán en ese lugar es la prueba de que allí también se puede vivir un infierno.

Pouchán es una contorsionista -para muchos, la más importante y aclamada de la Argentina- que ha llevado su talento y su magia artística por buena parte del planeta. Por laburo o por placer se ha dado el gusto de recorrer los cinco continentes de arriba a abajo. Así, la explosión del coronavirus la encontró en los fabulosos emiratos árabes.

CUANDO TODO ERA SONRISAS: POUCHAN, COPA EN MANO, CON LAS IMPACTANTES TORRES DEL EMIRATO DETRAS. AHORA NO PUEDE SALIR.

Claro, la vida en esos lugares tiene un costo mucho más alto que el de acá sin la necesidad de tener un nivel ostentoso: todo, desde un caramelo hasta un auto, es muchísimo más caro que en otra latitud. Y como la cuarentena se fue estirando hasta hacerse prácticamente interminable, Belén se vio en problemas.

Una cosa es quedarse unos pocos días más gastando fortunas, pero otra muy distinta es pasar cuatro meses y medio en ese contexto. Belén tenía todo arreglado para viajar a Madrid, donde el coronavirus aún está latente pero están en fase de desconfinamiento.

La artista llegó al aeropuerto de Dubai y se encontró con una novedad bastante desagradable: no podía subir al avión. No la dejaban. No podía ir a España, tampoco a la Argentina ni regresar a Dubai. Como en la película La Terminal que protagonizó Tom Hanks, tenía que quedarse en la estación aérea.

BELEN EN EL DESIERTO, JUGANDO CON LA ARENA

Fue de terror, una película en serio. Algunos hablaban en árabe y se reían, otros en inglés y parecía que se burlaban. Me salvo un amigo que apareció en el momento justo y un poco los convenció, aunque también les costó” contó la rubia.

La empresa que la tenía contratada extendió el vínculo y logró que pudiera quedarse en su vivienda en el Emirato. Pero no por mucho tiempo, por lo que ella necesita rápidamente encontrar una solución.

En un momento me decían a España no podés ir, a la Argetina tampoco, acá no te podés quedar. Buscate un país que te acepte, por ejemplo podés ir a Hong Kong“. Era una locura” contó Belén, que está comprobando que no todo lo que brilla es oro.

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