La vida de Soledad Aquino, la primera mujer de Tinelli: vive sola, extraña las tardes en el Hípico, pinta, baila y votaría a Marcelo para presidente – Revista Paparazzi

La vida de Soledad Aquino, la primera mujer de Tinelli: vive sola, extraña las tardes en el Hípico, pinta, baila y votaría a Marcelo para presidente

La mamá de Mica y Candelaria, las hijas mayores del conductor, no volvió a formar pareja después de que se separaron. Así pasa la cuarentena.
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Alguna vez, en un reportaje televisivo que generó mucho revuelo, Soledad Aquino dijo que conocía a Marcelo Tinelli "como si lo hubiese parido". Es probable que tenga razón: el conductor tuvo otras relaciones importantes desde que se separaron, pero fue ella la que estuvo a su lado cuando apenas era un muchachito con aspiraciones, la que lo acompañó en sus triunfos iniciales, la que estuvo a su lado cuando se volvió una estrella y la que lo convirtió en padre por primera vez.

Aquino, acaso la persona que mejor conozca al hombre más importante en la historia de la televisión argentina, no duda cuando le preguntan si lo votaría para presidente el día que Tinelli deje de amagar y se anime a pegar el salto al política para ser candidato. "Obvio", "por supuesto", "seguro" respondió ella, convencida, cada vez que la encuestaron. Buen impulso para arrancar, Cabezón.

Al borde de los 60 (los va a cumplir el 15 de octubre), la primera esposa de Marcelo, la mujer con la que tuvo a sus hijas mayores, Candelaria y Micaela, está en un límite difuso para saber si es población de riesgo o no frente a la pandemia de coronavirus. Ante la duda, más vale prevenir que curar: todos coincidieron en que lo mejor era que se quedará adentro de su casa.

SOLEDAD AQUINO EN UNA DE SUS ULTIMAS APARICIONES PUBLICAS, EN UNO DE LOS RECITALES DE SU HIJA CANDELARIA.

Y "su casa" es un coqueto y muy cómodo departamento ubicado cerca de la cancha de River -donde la ciudad de Buenos Aires linda entre Belgrano y Núñez- que, según se cuenta, le quedó como producto de la separación. Cuando rompieron, Tinelli ya había amasado parte de su fortuna y la división de bienes fue uno de los temas más comentados de la época.

Mientras espera que aparezcan la vacuna o un remedio contra el Covid, o que los números de contagiados bajen sensiblemente, Aquino mata el tiempo dedicándose al arte. Le gusta pintar, algo que ha manifestado varias veces. Hace un tiempo había empezado a tomar clases de baile flamenco, otra de sus pasiones, pero en medio de la pandemia cualquier aventura de esos resulta imposible: se dice que todas esas expresiones serán las últimas en volver.

EN EL MEDIO, SOLEDAD. A LOS COSTADOS, MICAELA Y CANDELARIA, SUS HIJAS, A LAS QUE ADORA.

Como tantos otros, Soledad debe tener paciencia. La misma que está acumulando para aguantarse las ganas de ir al Club Hípico, uno de sus pasatiempos preferidos, cuando se encontraba con Candelaria. Había desarrollado una importante habilidad para cabalgar, y estima que será una de las primeras cosas que vaya a hacer cuando digan la frase que esperan escuchar 45 millones de personas aquí y miles de millones en todo el planeta: "se terminó la cuarentena".

Aquino habla a diario con sus dos hijas, con quienes es muy compinche. Incluso, se cuenta que alguna de ellas se animó a visitarla durante el período de aislamiento, aunque más no sea para llevarle algo y conversar un rato desde lejos.

SOLEDAD SE VOLVIO FANATICA DE LOS CABALLOS Y NO VE LA HORA DE QUE REABARAN EL CLUB HIPICO.

Cuando los Tinelli se embarcaron en el polémico y mega comentado viaje a Esquel para iniciar la cuarentena, los llamados a la casa de Aquino eran permanentes. Querían saber cómo estaba, cómo la iba llevando y cerciorarse de que continúe con algunos tratamientos y alguna medicación que sigue hace años. Cuando empezó con el flamenco, ella misma contó en una entrevista que "soy una renacida".

EL CORAZON, UN MISTERIO

Tinelli volvió a formar pareja y fue padre otras tres veces desde que se separaron. De su relación con Paula Robles nacieron Francisco y Juanita, y fruto de su volcánica historia de amor con Guillermina Valdés llegó Lorenzo, el más chiquito del clan. Pero con Soledad no pasó lo mismo: mientras Marcelo crecía en popularidad hasta convertirse en el hombre más famoso del país, ella se alejó del candelero mediático y nunca más se le conoció un novio.

Incluso, sus apariciones públicas se volvieron esporádicas. Ultimamente, sólo fue noticia por asistir a las inauguraciones de los locales de Ginebra, la marca de ropa de Micaela, y a los conciertos de Cande. Ahí coincidieron con Marcelo, pero en general fueron cuidadosos para no fotografiarse juntos.

Ama y adora a sus hijas al punto de considerarlas "lo mejor que hice y que me dio la vida", y sólo se quejó alguna vez de los tatuajes de Cande, a la que todos llaman "Lele". Después se arrepintió y le pido disculpas, aunque no eran necesarias. Su hija jamás se enojó con ella.

CUANDO VOLVIO A TOMAR CLASES DE FLAMENCO, OTRAS DE SUS PASIONES, SOLEDAD DIJO QUE ES "UNA RENACIDA".

Nadie lo va a decir, ni Soledad ni sus hijas, pero cuentan que tanto ellas como Marcelo conocen su deseo de ser abuela. "Aunque sea por un rato, porque después lo tienen que críar ellas, eh" dicen que les avisó. Quién sabe si lo próxima nota que escribamos de Soledad no será que recibió la noticia.

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