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Diego Pérez contó cómo una pregunta de Mirtha Legrand le cambió la vida: “Desde que me dijo ‘¿Vos estás más gordito, no?’ Y desde ahí bajé…”

El actor se “siente otro” desde que la diva lo puso en un aprieto en uno de sus almuerzos.

En una comida, justo en un almuerzo, entendió que tenía que frenar, precisamente, con el morfi. Más que parar, que debía mejorarlo. Alimentarse en vez de rebalsar su estómago. Gracias a Mirtha Legrand, que en pleno programa le dijo que lo veía más gordito, Diego Pérez se decidió a hacer dieta y ya bajó 28 kilos.

En un diálogo que mantuvo con Paparazzi a través de los vivos de Instagram que se desarrollan cada noche, el actor recordó cómo fue la saga que lo llevó a la clínica del doctor Ravenna, uno de los nutricionistas más famosos del país.

Venía medianamente bien, controlado, hasta que nos fuimos a Milan a grabar unos sketches para los 30 años de Showmatch. Fuimos con José María Listorti y un equipo de producción. Y claro, allá me descontrolé con la comida. Volví rodando… imaginate, la comida italiana es riquísima y muy tentadora…“. contó el actor.

Al poco tiempo me invita Mirtha a un almuerzo. Estábamos comiendo lo más bien y de pronto ella me tira al aire “¿Vos estás más gordito, no?”… y yo no sabía qué decir. Y le respondí “Estoy con las viandas de Ravenna, uno hace lo que puede” contó el comediante.

ASI ESTA AHORA, Y ASI ESTABA ANTES, EN UN INOLVIDABLE ABRAZO QUE LE DIO A AL PACINO. A DIEGO SE LO VE MUCHO MAS FLACO.

Y sí, las viandas las tenía, pero en el freezer. Nunca las comía. Terminó el programa y al rato me llamó Ravenna y me levantó en peso. “Las viandas las tenés que comer, pero además tenés que venir a las charlas”. Y los dos tenías razón. Entonces volví y arranqué” agregó.

De ahí para acá bajé 28 kilos. ¡¡28!! Me saqué una persona de encima”, bromeó el actor, quien además de celebrar la noticia contó que “para estar perfecto, tendría quee bajar otros 3 o 4 kilos. Mejor, que sean 4“.

Pérez, fanático de Platense y de Diego Armando Maradona, contó que “llega una edad en la que hay que cuidarse no sólo por lo físico o lo estético, sino también por una cuestión de salud”, y en ese sentido se comparó con los automóviles.

Esto es como un auto. Cuando sos joven y tenés 20 años, sos un cero kilómetro que llega va y vuelve de Mendoza en un día y sin parar. Ahora, cuando estas grande, venís medio baqueteado y hay que hacer un par de paradas en el mecánico para hacer alineación y balanceo”.

Así como se lo ve, está joya nunca taxi.

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