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Sofía Zámolo reveló el camino que atravesó para convertirse en madre: “Sufrí en silencio y…”

La modelo, embarazada de 33 semanas, habló de lo difícil que fue lograr el embarazo y se mostró ilusionada con la futura llegada de su hija.

Para Sofía Zámolo (37) lograr el embarazo no fue fácil. Pero no sólo desde el punto de vista fisiológico, sino además desde al aspecto social. La modelo y su marido, el empresario José Félix Uriburu sufrieron en silencio la espera y padecieron -también- la mirada ajena.

Hoy, a poco de convertirse en mamá de una beba, habló del futuro inmediato y del camino recorrido. Habló de su ilusión, de las molestias naturales del último trimestre del embarazo y de las opiniones del afuera cuando no lograban el embarazo…

“Me siento mejor, aunque empieza el momento en el que ya duermo de costado y la panza me empieza a molestar. La beba ya pesa 2,100 Kg. Al principio, además de las nauseas y vómitos, no podía oler nada, todo me descomponía…”, le dijo a Caras.

“Buscar un hijo no es un camino tan fácil. Uno cree que empieza y enseguida va a llegar y de repente te llevás la sorpresa de que no es así, que no es ni tan rápido, ni tan fácil…”, dijo la modelo.

“Tuve que tomar medicación y no me hacía efecto, me sentía pésimo. Pero mi marido pudo estar al lado mío y eso fue, dentro de todo, lo único positivo que trajo la pandemia”, reflexionó.

Buscar un hijo no es un camino tan fácil. Uno cree que empieza y enseguida va a llegar y de repente te llevás la sorpresa de que no es así, que no es ni tan rápido, ni tan fácil…A nosotros nos tocó un camino más largo. Te empezás a someter a estudios, súper invasivos, dolorosos y con los que no la pasas bien”, continuó.

“Realmente hay que entender que uno no empezó a buscar un hijo a los 20 años. Después de los 35 es otra edad y yo empecé a buscarlo más o menos en ese momento”, sumó.

Y después, Sofía Zámolo, explicó lo que les ocurría en el ámbito familiar. “Lo que te empieza a pasar cuando buscás y no llega es que es duele, porque las reuniones y las conversaciones de amigos y la familia empiezan a girar en torno a los hijos, los embarazos, los bebés; prevalece ese tema y duele”, recordó.

“Y es así porque te gustaría poder ser parte. A nosotros, que no teníamos hijos, nos preguntaban: ‘¿Ustedes para cuándo?, ¿No les gustaría tener hijos? o ¿Por qué no se apuran?’ Y eso, nos empezaba a afectar”, evocó.

“Sufrí en silencio y pasé momentos de angustia y dolor hasta quedar embarazada. Te agarra incertidumbre, miedo, algo que no es bueno porque te paraliza y frena”, reveló.

“Sufrí en silencio y pasé momentos de angustia y dolor hasta quedar embarazada. Te agarra incertidumbre, miedo, algo que no es bueno porque te paraliza y frena. Todo el estrés que te genera el no quedar embarazada aumenta todavía más estrés…”, admitió. “Es un círculo vicioso. Uno no se relaja con el tema y quiere controlarlo y es peor. Hasta que en un momento decidí relajarme un poco”, siguió.

“La maternidad no tiene que ser un mandato, ni una necesidad. Hay que ser paciente, tener tolerancia. Son caminos difíciles”, agregó.

“La maternidad no tiene que ser un mandato, ni una necesidad. Hay que ser paciente, tener tolerancia. Son caminos difíciles. Me dolió, lloré, me sometí a estudios muy dolorosos y también a la mirada ajena, porque la gente se mete mucho en la vida del otro y eso es dañino”, detalló.

“Pero también me pasó que al compartir mi historia a través de Instagram y las redes me llegaron comentarios de mujeres muy positivos que pasan y han pasado por lo mismo que yo. Encontré empatía y contención en sus historias”, cerró.

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