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La vida de Angie, la “novia” José María en Videomatch: habla 4 idiomas, hace yoga en la India, produce el Cirque du Soleil y vende productos por catálogo

Casi sin hablar fue una figura de la tele a fines de los 90. Y vivió una historia romántica y tímida con el humorista. Por la pandemia, busca ingresos vía web.

Podría decirse que Rodolfo Barilli y Cristina Pérez, cuyo coqueteo eterno se volvió pasión entre los televidentes de Telefe noticias, no son otra cosa que los herederos de José María Listorti y Angie Arbesu. A fines de los 90, el interminable y romántico histeriqueo del comediante y la productora en el programa más visto de la historia argentina, acalorados bajo las cálidas y sugerentes palabras de Marcelo Tinelli, provocó el intenso interés y el profundo deseo de las multitudes por verlos juntos.

José María siguió su vida en los medios y, de manera paralela, formó una familia al lado de Marcela González, con quien tiene dos hijos. Conduce Hay que ver, en el 9, lideró otros ciclos -algunos exitosos, otros más o menos-, la rompe en las redes sociales y sigue siendo una de las caras visibles de Showmatch: baile o no, siempre está presente.

Pero de Angie no se supo más nada. Cuando dejó el ala protectora de Tinelli y se terminó su relación con el popular y querido Josema fue como si se la tragara la tierra. Aquí, pues, intentaremos traerla de nuevo a la superficie y contar, palabras más, palabras menos, de qué va su vida en estos tiempos de pandemias y audiencias digitales.

ANGIE SE VOLVIO FANATICA DE YOGA. INCLUSO, VIAJO A LA INDIA PARA CONOCER MAS DE CERCA ESA PRACTICA MILENARIA.

Angie siguió ligada a la producción, pero ya no de shows televisivos sino de eventos de enorme magnitud tanto a nivel social como artístico. Fue una de las realizadoras de los Juegos Olímpicos de la Juventud -que se disputaron en Buenos Aires a mediados de 2018-, tuvo que ver en cada llegada del Cirque Du Soleil a la Argentina y en los últimos tiempos estaba vinculada a cada presentación de Fuerza Bruta.

Pero claro, la cuarentena la expuso a un problema que aún enfrentan millones de personas en todo el mundo. Las expresiones artísticas fueron una de las primeras en salir de escena, y probablemente sean una de las últimas en regresar. Sin ingresos por un buen período, Angie se vio en la necesidad de buscar un recurso. En su cuenta de Facebook se la puede ver promocionando la venta de productos Just, cuyo catálogo es considerado uno de los más selectos y exitosos en ese tipo de venta.

En el medio, Angie hizo un montón de cosas. Porque si algo se le puede destacar es que nunca, pero nunca, se quedó quieta o sin hacer nada. En primer lugar, ella siempre fue inquieta con los idiomas. Y los estudió. Hoy habla 4 prácticamente a la perfección: español, por supuesto, inglés, francés y portugués.

Las distintas lenguas vivas no fueron el único motivo que llevaron a Angie a las aulas y los exámenes. Alumna prolija, aplicada, presente y muy correcta, logró un magister en dirección de empresas con orientación en entretenimientos y medios. Lo hizo en la Universidad de Belgrano y le sirvió como llave que le abrió las puertas de algunas oportunidades laborales.

HACE UN TIEMPO, ANGIE SE DEJO EL PELO CORTO. SU SONRISA SIGUE TAN LUMINOSA COMO EN LOS 90.

Durante un buen tiempo ejerció sus innegables cualidades profesionales en TNT, la empresa de los Turner cuya sede central está en los Estados Unidos. Allí elaboró una interesante carrera profesional y tejió vínculos y contactos que le permitieron abrirse camino en el competitivo mundo de los medios.

Después, Angie se independizó y siguió su camino por otros lares. Siempre ligada a la producción, pero ya no para la televisión. Haber hecho cosas para el Cirque du Soleil, para muchos la empresa de entretenimientos más grande del planeta, figura en su curriculum. Casi nada.

Las cuestiones espirituales también acapararon su interés. Igual que Marcelo Tinelli, se ha interesado por la teoría que pregona “El arte de vivir”. Con Yoga fue un poco más allá todavía, y se volvió prácticamente una fanática de su práctica y de su prédica, al punto de que llegó a viajar a la India para interiorizarse más y vivir in situ la experiencia de meditar.

Aquellos que forman su círculo de amistades suelen escuchar su prédica para que se sumen a la filosofía de vivir en aromonía con uno mismo y con el resto del planeta. Algunas amigas, cuentan, le han hecho caso y le agradecen, cada tanto, por las mejorías que advirtieron.

A ANGIE LE ENCANTA VIAJAR. PARIS ES UNO DE SUS DESTINOS FAVORITOS.

Otro de sus placeres es viajar, una de las cosas que mas extraña y más proyecta en estos días de encierro obligatorio. Cuando levanten la cuarentena y los billetes y los ahorros se reproduzcan, planea volver a darse una vueltita por el mundo.

Angie vive en Palermo, en un departamento cómodo, coqueto y muy prolijito, con mucha ambientación oriental. Usa internet pero no es de esas fanáticas de las redes sociales. Muestra, pero no mucho. Un poquito. Lo suficiente. Ya tuvo mucha exposición, cree, y a decir verdad nunca se sintió muy cómoda con las miradas ajenas investigando sobre su vida.

El año pasado, Showmatch celebró sus 30 años de vida. El primer programa fue apoteósico, acorde con su condición de ciclo más grande de la historia de la tv argentina. Y allí estuvo Angie, vestida de azul, sonriente como siempre. Y como en aquellos días de gloriosa juventud, fue tímida al hablar. No quiso decir demasiado.

La morocha, que alguna vez tuvo el pelo corto y medio rubión, tiene una vida de película. El estudio, el trabajo, los viajes, la filosofía. ¿Y los amores? Un misterio. “Estas fueron las noticias, país” dirían Barilli y Cristina Pérez, los Angie y Jose María del 2020.

CON EL TERCER OJO. EL YOGA ESTA MUY PRESENTE EN LA VIDA DE ANGIE.


CUANDO SHOWMATCH CUMPLIO 30 AÑOS, ANGIE ESTUVO Y SE ABRAZO CON TINELLI

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