Quién es Germán Martitegui: el hombre sensible y tierno que se esconde detrás del jurado más duro de Masterchef – Revista Paparazzi

Quién es Germán Martitegui: el hombre sensible y tierno que se esconde detrás del jurado más duro de Masterchef

Es, para muchos, el mejor cocinero argentino. Sus restaurantes son aclamados en el mundo. Decidió ser padre solo, y tuvo dos hijos por subrogación de vientre.
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Agrio como un limón que no ha terminado de madurar cuando debe dar una devolución a los participantes de Masterchef Celebrity y amargo como primer mate de la mañana si no le gusta una preparación de los concursantes del realitie de Telefe, Germán Martitegui también puede ser dulce como una pastafrola de membrillo cuando está con sus dos hijos, Lorenzo y Lautaro, a los que cría en soledad después de decidir ser padre monoparental. Si su recorrido profesional siempre estuvo ligado a los sabores y los sasones de la cocina y las comidas, su personalidad también. El jurado más duro de la televisión argentina es un hombre tierno y sensible cuando llega a su casa y se encuentra con las dos personas más importantes de su vida.

Martitegui tiene 54 años -los cumplió el 16 de junio, por lo que es geminiano, un signo al que se vincula, precisamente, con las dos caras de una misma moneda- y está considerado por muchos como el mejor cocinero argentino y uno de los más destacados de todo el mundo. Es nacido en Necochea y desde muy chiquito se sintió más tentado por las ollas y las sartenes que por las pelotas o los motores, como les sucedía a la mayoría de sus compañeros de colegio.

Calvo, robusto, de mirada firme y tono enérgico, Martitegui ha sido un revolucionario en la cocina desde que puso un pie en la ciudad de Buenos Aires. Nunca quiso ser uno más, ya desde joven. Y vaya que lo logró. Todos sus emprendimientos han logrado reconocimiento, fama y éxito, y lo transformaron en un veradero referente del arte culinario en todo el planeta.

MARTITEGUI APRENDIO AL LADO DE GRANDES COMO FRANCIS MALLMAN, CON QUIEN RECIBIO UN PREMIO EN ALEMANIA EN 1996.

Cuando desembarcó en la tele para la primera edición de Masterchef, aquelal que ganó la querida y popular Elba Rodríguez, ya acumulaba una extensa carrera detrás de las barras y entre hornallas y parrillas. Algunos de sus títulos marcaron una época en la gastronomía porteña. Por ejemplo, Olsen y Caracruz, dos lugares por los que han pasado las figuras más importantes de la época para disfrutar sus manjares y sus tragos placenteros.

Había aprendido con los grandes, se había nutrido de experiencias invalorables junto a ellos. Después de estudiar relaciones internacionales en una universidad privada, se estableció en Bariloche para meter mano en la cocina del Hotel La Cascada, de Bariloche. Fue asistente de Beatriz Chomnalez, de quien tomó el consejo de viajar por el mundo para incorporar más conocimientos. Anduvo por Los Angeles, por París y luego regresó a la Argentina para incorporarse al equipo de Francis Mallmann, nada más y nada menos. Después se largó sólo, y provocó el terremoto antes mencionado.

MARTITEGUI CON SUS HIJOS, LORENZO Y LAUTARO, A LOS QUE TUVO POR SUBROGACION DE VIENTRE Y CRIA SOLO. "FELIZ CON MI FAMILIA MONOPARENTAL" ESCRIBIO EL.

Pero fue con Tegui, el restaurante al que llamó por las cinco últimas letras de su apellido, que le llegó la consagración definitiva, si es que la necesitaba. Ya era un número, pero con su nueva locura rompió todos los moldes y le llegaron los premios internacionales. En las listas de mejores restaurantes del mundo, Tegui es el único argentino que figura. En otra lista, que distingue a los más recomendados de latinoamerica, está considerado el primero de nuestro país.

La cuarentena lo encontró con otro proyecto entre manos: Marti, el restó que iba a llamarse con las primeras cinco letras de su apellido. Se trataba de otra idea única: una cocina en el medio de un salón con las sillas dispuestas alrededor. Iban a salir 20 platos, después otros 20, y más tarde otros tantos. Esa era la estrategia, pero el aislamiento frenó los planes con todo listo para abrir.

EL COCINERO EN "MARTI", EL RESTAURANTE QUE ESTABA POR ABRIR CUANDO LLEGARON EL CORONAVIRUS Y LA CUANRENTENA.

Tegui también sufrió al coronavirus. Estuvo completamente cerrado cinco semanas hasta que pudo abrir con las modalidades de "delivery" y "take away". La "cajita Tegui" salía al precio de 1.400 pesos por unidad y tuvo mucho éxito, pero no alcanzaba a cubrir los gastos que tiene su empresa. En medio de la crisis le llegó la propuesta de volver a la tele, que aceptó gustoso.

La tranquilidad, el consuelo y la distracción que no encontraba en la vida la tenía en su casa. Ya maduro, hecho, asentado, consagrado y sereno, Martitegui había cruzado la barrera de los 50 pero no tenía hijos. Sintió la necesidad se interesó por el mismo método al que echaron mano otros famosos como Marley, Luciana Salazar, Florencia de la Ve o Flavio Mendoza: la subrogación de vientre.

Como aquí no está legislado, debió hacerlo en el exterior. En noviembre de 2018 llegó Lorenzo. Y apenas seis meses después, Lautaro. El suele llamar "Los Tegui" a la manada y se muestra como un hombre feliz, tierno, dulce, sensible, definitivamente alejado de aquel hosco y duro que se puede ver en la tele.

"Sentí la necesidad de tener hijos, criarlos, educarlos en la buena alimentación, la necesidad de darles amor, cariño, afecto, enseñarles a ser buenas personas, solidarias, felices. Y me largué a la aventura. Estoy feliz con mi familia monoparental" contó alguna vez Martitegui, el hombre que condensó todos los fuegos, los de la cocina y el amor, en una sola llamarada.

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