La sueca Larsson tiene una increíble historia de amor con Patrick Anderson – Revista Paparazzi

La increíble historia de amor de la Sueca Larsson: se casó con un amigo de la infancia que "la esperó"

La sueca Larsson tiene una increíble historia de amor
Patrick Anderson, su flamante marido y padre de sus dos hijos, es un reconocido profesor de hockey sobre hielo de Estocolmo.
ROMANCES
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Si el apellido termina en "sson" se terminan las especulaciones: es nórdico. De Suecia, de Islandia, de Dinamarca, de Noruega o de Finlandia. Dicho y hecho: "La sueca" Alexandra Larsson se casó con su compatriota Patrick Andersson coronando una increíble historia de amor que merece ser contada, si se quiere y para estar a tono con las circunstancias, "al son" de alguna música tierna o romántica.

Como los inmigrantes que llegaron al país en las primeras décadas del siglo XX, arribados en su mayoría desde Italia o España pero también desde otros destinos europeos, Alexandra vino a "hacerse la América" pero casi 100 años más tarde. En la segunda década de los 2000 llegó a la Argentina dispuesta a cumplir sus sueños. No vino en barco, obviamente: bajó de un avión.

Larsson llamó la atención rápidamente por su delicada figura, por su inconfundible tono europeo del norte, y también por su inteligencia. Primero trabajó en el programa de Jorge Lanata (le decía "Lanato" en un furcio muy celebrado por ese entonces) y después fue tocada por la varita mágica de Marcelo Tinelli.

Eran los años 2016, 2017. De repente, todo el mundo hablaba de aquella muchacha con pinta de "muñequita" y que pronunciaba un español acartonado, duro y rocoso. Era decir "La sueca" que ya todos sabían de quién se hacía referencia.

Pero un día Alexandra se volvió a su país. Y se instaló en Estocolmo. Tenía algunas motivaciones profesionales pero otras -sobre todo una- personales: allá estaba Patrick, el amigo de la infancia que prometió esperarla "toda la vida si fuera necesario" para iniciar una aventura amorosa con ella. El quería caminar de la mano con Alexandra, y prometió que tendría paciencia. Y cumplió, como un relojito... No, esos son los suizos. Bueno, como un buen sueco... ¡Qué tanto!

Guarda, que Patrick no se quedó todo ese tiempo mirando a la ventana esperando el regreso de la mujer que le quitaba el sueño. Se volvió un reconocido y jerarquizado profesor de hockey sobre hielo, un deporte muy popular en aquella tierra. Cuando Alexandra retornó, encaró y le dijo "no quiero ser más tu amigo, amigo para qué, yo quiero ser tu amor" como ruega la canción. Ella aceptó. Y hoy tienen dos hijos, Elliot y Adrián, que le dio un gran susto cuando contrajo un peligroso virus que lo llevó a una angustiante internación.

Por suerte salió todo bien, y pudieron concretar el deseo del casamiento que postergó la pandemia. La propuesta matrimonial fue a todo trapo: él junto a las dos familias y a los amigos de la pareja en una embarcación con las manos llenas de globos con formas de corazón, y la llevó hasta un muelle con los ojos vendados. Cuando Alexandra los abrió, le dio el anillo. ¡Tomá, Moritán, hubo un sueco que te superó!

Las fotos de la sueca Larsson y su marido Patrick Andersson

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