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Los motivos de la separación de Tinelli y Guillermina Valdés: fuertes discusiones y una crisis antes de la cuarentena

La decisión fue de común acuerdo, pero el enojo es de ella, quien siempre estuvo en contra del desembarcó de Marcelo en la política.

Al paso que lleva, los efectos de la cuarentena serán tan cuantiosos en lo sanitario y en lo económico como en lo sentimental. Al menos en la farándula, donde el período de encierro provocó una verdadera epidemia de separaciones. A todas las que se conocían se agregó hoy la más rimbombante, ruidosa y pesada de todas, como siempre anticipada por Paparazzi: Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés ya no son pareja.

Con el ambiente aún sacudido por la noticia, empiezan a trascender ahora los motivos que llevaron al distanciamiento. Algunos indicios ya habíamos dado hace unos días, y ahora agregaremos otros, algunos bastante picantes, para ir desentramando la madeja y entender el por qué de la ruptura del año.

Antes de la cuarentena, Marcelo y Guillermina ya venían transitando cortocircuitos. Ella le había manifestado -incluso públicamente- que no veía con buenos ojos su anunciado desembarco a la arena política. Ni a la nacional ni a la deportiva.

TINELLI CONMFIRMO LA NOTICIA EN SU INSTA.

Tantas ocupaciones (integrar la “mesa contra el hambre” que con la pandemia quedó un tanto desarticulada, y el proyecto, luego concretado, de encabezar la “Liga profesional de fútbol de la AFA”) le quitaban tiempo y dedicación a la familia, algo que Guille no estaba dispuesta a negociar.

Marcelo tampoco es un hombre acostumbrado a ceder terreno. Las disputas se hicieron cada más repetidas. Y aunque siempre se dieron en un marco de respeto y charlas de gente adulta e inteligente, no hubo vuelta atrás. De ninguno de los dos.

El anunciado pero varias veces suspendido regreso del Bailando a Canal 13 fue otro motivo de entrevero. En medio del estallido del coronavirus, a Guillermina no le hacia gracia que Marcelo se expusiera y, por consiguiente, también lo hiciera con la familia.

El polémico y conflictivo viaje a Esquel terminó por hacer explotar todas las crisis. Si antes de la cuarentena ya venían con problemas, estar en el centro de la escena y recibir un sinfín de agresiones multiplicó el malhumor de ella, que ya le había advertido a Marcelo que ingresar en la política no le resultaría cómodo ni gratis.

Si había alguna posibilidad -remota, pero chance al fina- de reflotar la pareja quedó sepultada con el escándalo que se armó en torno al viaje a Esquel. Guillermina explotó.

A la vuelta, la separación ya estaba casi consensuada. Solamente había que buscar el momento de comunicarla. Hacerlo tan pegado al “escándalo patagónico” no les pareció lo más adecuado. Decidieron esperar un tiempo. Dos meses casi.

En el medio también sucedieron cosas, que no fueron menores, para nada. Y aunque no trascendieron al gran público, resultaron muy evidentes para aquellos que le dan forma al círculo íntimo de la ahora ex pareja.

A mediados de mayo, Guillermina se sacó el anillo que compartían, como informa hoy Angel de Brito en su cuenta de Twitter. Para que quede en claro que la relación no tenía retorno, un mes más tarde ni siquiera lo saludó para el día del padre. Cuentan que Marcelo esperaba, por lo menos, un mensajito.

Como si nada pasara, Tinelli siguió posteando cosas en sus redes sociales. Y ella, que cada tanto lo “segundeaba” con un “like” o un “retuit”, dejo de hacerlo. De alguna manera, su fastidio empezaba a hacerse “evidente” y “visible”.

EL TREMENDO ANTICIPO DE PAPARAZZI, HACE UNOS DIAS. LOS UNICOS QUE HABLAMOS DE CRISIS. UNA VEZ MAS, Y VAN…

Habían decidido transitar los problemas en silencio, pero situaciones de este tipo siempre sufren alguna filtración a la prensa. Fue así que Paparazzi, una vez más, publicó antes que nadie que las cosas entre ellos no andaban bien. No hubo desmentidas categóricas.

El que calla, decían las abuelas, otorga. Ni más ni menos que eso.

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